Olympia en el olimpo de la alegría
Nadie podía imaginar en Caimito que aquella morena robusta, de conversar animado y sonrisa estruendosa, recién llegada de Guantánamo, era...
Nadie podía imaginar en Caimito que aquella morena robusta, de conversar animado y sonrisa estruendosa, recién llegada de Guantánamo, era...
Nunca me acostumbré a la idea de que el bautense Erdwin Vichot Blanco, el bien llamado Jimmy Hendrix del laúd,...
Treinta años pasan demasiado rápido. El tiempo es implacable. Detenerse a sufrir su rapidez carece de sentido. Basta quedar con...
De manera un tanto cruel se les advierte a los escritores (sobre todos si son jóvenes), que no envíen a...
Menuda sorpresa estuvo ante mis ojos al abrir, en días recientes, las notificaciones en mi WhatsApp. Alguien, a quien después...
Muchas deudas seguimos teniendo con la disciplina social y con la impunidad de aquellos que suelen violarla de manera habitual,...
En una de las más recientes Ferias del Libro en Artemisa, confesé públicamente mi condición de hijo de la editorial...
Más de uno asegurará que no corren tiempos buenos para los escritores y los libros. Más de uno. Era descabellado...
Cuando decidí escribir el comentario Aquí se enciende la Candela, sobre la indiscriminada quema de basureros en Caimito, de forma...
Casi perdió su nombre de nacimiento, Ana Margarita Ibáñez, para llamarse por el dulce sobrenombre de Misanta, así, sin separar...