Incontables han sido ya las ocasiones en que artistas y escritores han llevado al papel impreso, la escena teatral y el celuloide la vida de otros artistas y escritores, sobre todo los que tuvieron una existencia apasionante, llena de tropiezos e incompresibles a pesar de su evidente talento.
En esa fila se cuenta el poeta y dramaturgo bautense Juan José Jordán, quien se ha acercado, mezclando certeramente ficción y realidad, a la vida de creadores tan disímiles como el novelista ruso Fiodor Dovstoievski y las poetisas cubanas Gertrudis Gómez de Avellaneda (Tula) y María Luisa Milanés.
Precisamente con el título de María Luisa, hace ya un par de años nos regaló una pieza dramática que publicó el sello editorial Unicornio y fue llevada a escena por el grupo teatral Rita Montaner.
Ahora regresa la obra María Luisa, pero esta vez publicada por el sello Primigenios, asentado en Estados Unidos y promotora de las creaciones de incontables escritores cubanos.
María Luisa resume la historia descarnada de una escritora brillante, sometida sin piedad al fuego de los prejuicios y las ataduras en la Cuba de los inicios del siglo XX, presión que la llevaría a destruir una parte de sus bellas creaciones y a optar por el camino del suicidio.
Pudo María Luisa Milanés haber concretado una de las grandes obras en lengua española, tal como la concibieron poetas ( con finales muy trágicos también) como Alfonsina Storni, Delmira Agustini y Juana de Ibarbouru, pero su temprana muerte puso fin no solo a una vida humana, sino también a un sueño lírico que pudo alcanzar el cielo de la Ciudad Letrada.
Bajo el sello Unicornio se han publicado otras piezas de Jordan, como Cuando los muertos hablan, Russian brindis y el poemario Caminante de las sombras, ganador del Premio Nacional de poesía Félix Pita Rodríguez.
En cuanto a la pieza sobre esta atormentada escritora bayamesa, ha escrito la prestigiosa crítica teatral Vivían Martínez Tabares en el prólogo a la edición de Primigenios: » si hubo vidas atormentadas e infelices, fue la de esta mujer, quien vivió entre 1893 y 1919, y a los 26 años se quitó la vida disparándose varias veces en el vientre, luego de haber destruido buena parte de su obra».
Y agrega Vivían: » las apetencias de conocimiento y por la escritura que despertó su propia formación, junto a su temperamento apasionado, fueron las causas de que no pudiera aceptar el papel asignado a una mujer, en un contexto provinciano, ni las desventajas de un amor no correspondido y rechazado por la autoridad paterna».
Russian brindis, inspirado en la monumental novela Crimen y castigo, de Fiodor Dovstoievski, también fue publicada por Primigenios y ambas pueden ser adquirida, vía digital, por interesados en cualquier parte del mundo.


