Treinta años pasan demasiado rápido. El tiempo es implacable. Detenerse a sufrir su rapidez carece de sentido. Basta quedar con el asombro que provoca en cada humano la invencible velocidad del reloj.
Pero si en esos treinta años supiste sacarle el máximo de jugo espiritual a la vida y la cultura que pusieron en tus manos los grandes antecesores de la poesía, la prosa, la pintura, la escultura y el arte en general, entonces esas tres décadas no pasaron en vano, sino que permanecieron grabadas en lo mejor de la memoria colectiva.
Así ha sucedido con el evento Taller Orígenes en Bauta, celebrado recientemente en la biblioteca Antonio Maceo, ideal para echar hacia atrás la memoria y recordar desde la impronta del sacerdote y poeta Ángel Gaztelu Gorriti, mentor del grupo, hasta miembros de este tan insignes como Fina García Marruz, Cintio Vitier, Eliseo Diego y José Lezama Lima.
Sobre realidades y mitos acerca del padre Gaztelu, quien oficio en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, diserto el poeta e investigador Osvaldo de la Caridad Padrón Guas, en tanto el periodista Miguel Terry Valdespino abordo la ubicación de Lezama dentro del llamado Boom Latinoamericano, de donde surgirían para el mundo editorial de mayor relevancia varios de los más importantes novelistas latinoamericanos del siglo XX.
De la obra maestra de Lezama: Paradiso converso el profesor e investigador Gerardo García Barceló, quien entro a las páginas de este clásico literario para ejemplificar la profunda cubania que marcó esta catedral de la lengua española de todos los tiempos.
La escritora Myreisi García alzó la voz en favor de las voces poéticas femeninas que dieron lustre también a esta agrupación lírica, mientras que el artista visual Real Rodríguez Capote ponderó la labor desinteresada y lúcida de la doctora Aracely García Carranza, bastión de la Biblioteca Nacional de Cuba y figura de permanente y activa participación, hasta su fallecimiento, en cada una de las ediciones del evento Taller Orígenes, al igual que su esposo, el doctor Julio Domínguez.
No podían pasar por alto en esta cita las artes visuales y para este fin se inauguró, en la galería Guerrero, el XX Salón Orígenes, con curaduría del pintor William Leonel Polo Ibarra, obras de un grupo de los más importantes artistas visuales artemiseños y bajo la premisa de que «cuando la vida es gris, una gota de rojo la puede ayudar».
Si bien se entregaron reconocimientos a las figuras más destacadas en la organización del taller a lo largo de treinta años, ninguno fue tan justo como el entregado a sus fundadoras María Virginia Pérez y Silvia Amaro y a la bibliotecaria Mercedes Rodríguez.






