En el mundo del cooperativismo cubano, hay nombres que se escriben con la caligrafía del trabajo diario y el respeto ganado a pulso. Fernando Ravelo Jaime es uno de ellos. Presidente de la CPA Cuba México de Alquízar, por 28 años consecutivos y con casi cuatro décadas vinculado al sector Ravelo no es solo un directivo; es, para quienes lo conocen, un líder natural.
Basta solo intercambiar con alguno de sus cercanos, para entender que el prestigio de este ser desborda los límites de las 226,13 hectáreas de tierras cultivables de su cooperativa.
El valor que tiene como dirigente, como campesino y, sobre todo, su condición humana lo hicieron merecedor de la condición de héroe del pueblo, mucho antes de que las máximas autoridades del país le grabaran para siempre en el pecho, el Título Honorífico que desde hoy ostentará de manera formal, como Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
Bajo su guía, la Cuba México ha dejado de ser una simple entidad productiva para convertirse en un órgano imprescindible dentro de la anatomía local. En tiempos donde las carencias marcan la agenda, no detienen su ritmo vital para mantener la producción de alimentos.
Como un ser excepcional lo califican. Siempre dispuesto a poner sus manos y las de su colectivo en la solución de problemas dentro de la comunidad.
Esa disposición se traduce en hechos concretos: precios módicos en puntos de venta locales, presencia constante en ferias agropecuarias y un módulo pecuario que, contra viento y marea, sigue proveyendo huevos de codorniz, conejos y ganado ovino caprino a los alquizareños.
Pero la labor de su gente va más allá del alimento. Cuando el combustible escasea o un huracán golpea la región, la figura de Ravelo se agiganta. Es común ver las pipas de agua o la maquinaria de la Cuba México auxiliando a otros campesinos o comunidades en crisis. No es extraño que productores de todo el municipio, e incluso funcionarios, acudan a él, en busca de una experiencia, una alternativa o simplemente un consejo sabio.
En su figura y en lo que ha logrado a su alrededor se resumen los valores del cooperativismo. Su liderazgo no se impone, se reconoce; se vio recientemente en procesos sociales como Mi firma por la Patria, donde la comunidad respondió a su llamado por la confianza ciega que inspiran su responsabilidad y atención al ser humano.
Premio del Barrio, delegado directo en tres ocasiones a los Congresos de la Anap, el líder alquizareño, junto a su equipo, ha logrado algo difícil en los tiempos que corren: que su presencia sea garantía de solución y no de problema.
Para los pobladores de Alquízar, la Cuba México y Ravelo son sinónimo de disposición. Para la Patria es orgullo que agradece al colocarle en el pecho la Estrella de Oro. En cada surco aprovechado y en cada gesto de solidaridad hacia el vecino, la casa grande reconoce su valor.
Por eso quienes lo conocen saben que Ravelo no solo preside una cooperativa; lidera una familia de trabajadores que, como él, creen que el éxito de la agricultura cubana reside en esa mezcla exacta de sudor, ciencia y sobre todo, mucho corazón.

