“La juventud es feliz porque es ciega: esta ceguedad es su grandeza: esta inexperiencia es su sublime confianza. ¡Cuán hermosa generación la de los jóvenes activos!” – José Martí.
Cada 12 de agosto, el mundo detiene su frenético ritmo para mirar hacia su futuro. No hacia un futuro abstracto o lejano, sino hacia el que ya está aquí, el que camina entre nosotros con pasos firmes, ideas frescas y una energía incontenible.
Hoy se celebra el Día Internacional de la Juventud, una jornada que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en 1999, y que desde el año 2000 nos recuerda que los jóvenes no son solo el mañana, sino el hoy de nuestra sociedad.
Este día no es uno cualquiera porque, además, en este rincón de una de las dos provincias más jóvenes del país, y en Cuba en general, la celebración adquiere un matiz especial: se funde con la celebración del centenario del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
El Día Internacional de la Juventud en Cuba es, ante todo, una fecha de homenaje a la vida, la energía, la creatividad, a la capacidad de soñar y construir. La mayoría de los jóvenes de esta Isla demuestran una vez más que no se rinden, que no se resignan, que son el presente y futuro de este país. En cada gesto, palabra, acción, dejan claro que la juventudde este tiempo permanece activa y dispuesta a dar la batalla por un país mejor. Eso, sin dudas, es motivo de orgullo.
Al final del día, lo que queda es la certeza de que, pese a todo, la juventud en Cuba sigue viva. No es la juventud idealizada de los discursos ni la tal vez derrotada de los pronósticos. Es una juventud real, con luces y sombras, con contradicciones y esperanzas. Una juventud que baila, canta, reflexiona, se organiza y vive. Una juventud que, en medio de las dificultades, encuentra la manera de celebrar su existencia. Y eso, en un país como Cuba con los retos que enfrenta, no es poca cosa.


