Muy joven era Dalila Sansón Suárez cuando tuvo bien cerca de ella al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Ya lo había visto otras tantas veces, mientras era estudiante de la Lenin, luego en su graduación en el Teatro Carlos Marx, como integrante del IV Destacamento Pedagógico y en el propio IPVCE Mártires de Humboldt 7, mas aquella vez fue diferente.
“Fue una visita de las tantas que nos hizo acompañando a un visitante extranjero. Ya al finaliza el recorrido pasaron a firmar el Libro de visitas que estaba en el salón de reuniones. Era casi el horario de salida, los profesores estaban en el vestíbulo y se aglomeraron cerca de la puerta del salón, para verlo de cerca y saludarlo”, rememora la actual secretaria docente del IPVCE ubicado en San Antonio de los Baños, actual provincia de Artemisa.
“Yo me recosté en el muro, a la derecha de la entrada de la escuela, pensando que ahí tendría mejor oportunidad y así fue. Cuando salió del salón de reuniones me vio, se acercó y se puso a hablar conmigo.
“Quería saber qué asignatura impartía, cómo me hice maestra y al saber que había sido fundadora de la Lenin, integrante del IV Contingente del Destacamento Pedagógico, que trabajaba en el IPVCE y que como profesora de Matemáticas me había incorporado a dar clases de Informática, cuando esta asignatura se introdujo en el Plan de Estudios y aún no se formaban profesores en la especialidad, quedó impresionado y sentí que hasta satisfecho”, recuerda.
“Creo que le agradó conversar con una persona, joven, sencilla y enamorada de lo que hacía, formada en proyectos que él mismo ideó. Me felicitó y me deseó muchos éxitos en mi profesión y en la escuela”.
Dalila lo recuerda así, muy cercano a la gente y muy pendiente de cada proyecto. “Él no llegaba con discursos de exhortación, ni pidiendo que hiciéramos esto o aquello. Convidaba a los muchachos estudiar, eso sí, pero dialogaba con todos para saber qué más se podía hacer, qué condiciones necesitaban para que todo funcionara mejor, y cómo, desde el gobierno, se podía ayudar a que cada vez el proceso funcionara mejor. Así fue siempre, de cada intercambio o visita salía algo nuevo, fruto de su intercambio con los muchachos y profesores y gracias a esa visión de futuro que siempre lo acompañó.
“Yo nací con la Revolución y era usual ver a Fidel pendiente de cada uno de sus proyectos; fue así con la alfabetización, con las escuelas en el campo, con el desarrollo de las ciencias y la biotecnología y un sinfín de propuestas más, incluido el del médico y la enfermera de la familia. Y todos necesitaban de una calidad en la enseñanza.
“Por idea suya surgieron los círculos de interés en las primarias, y los encuentros de monitores. Luego estas se convirtieron en las escuelas vocacionales y Fidel siempre estuvo al pendiente de cada detalle. Era usual verlo en La Lenin, y luego en los otros IPVCE que fueron surgiendo, entre ellos Humboldt 7, incluso en los años iniciales (1980-1984), cuando estaba en La Coronela y aún no tenía nombre.
“Los visitaba no solo para constatar la marcha del proyecto, sino también para promover otras ideas o cambios, e intercambiar con estudiantes y profesores. Venía muchas veces acompañado de personalidades que visitaban el país.
“Fruto de esas visitas surgieron proyectos para aportar a la formación integral de los estudiantes, porque había que formar científicos integrales. Así surgió el huerto escolar, y las áreas deportivas, el gimnasio, la piscina y la pista, y luego como resultado de esos intercambios también surgieron las pruebas de ingreso a la educación Superior, como otro elemento que le aportaba más rigor al acceso a la universidad y fomentaba en los estudiantes más interés por el estudio”.
De estas vivencias con Fidel me llegaron otras referencias desde un grupo de Whatsapp que compartimos egresados y profesores de ese centro de estudios. Una profesora recordaba que era tanta la disciplina de los estudiantes que en una de las visitas, los muchachos lo vieron llegar, pero permanecieron todos en las aulas. Cuando entró preguntó por los alumnos y por qué no habían salido a recibirlo. Entonces elogió su disciplina y dijo que podían venir. No fue hasta entonces que vinieron todos en avalancha a saludarlo.
Otros recordaron la noche en la que llegó para consultarles sobre las pruebas de ingreso. Y hubo quien incluso recordó la construcción de las áreas deportivas, también por iniciativa de Fidel, pues no solo se preocupaba porque la docencia fuera de calidad, sino porque también pudieran recrearse sanamente y practicar deportes.
De ello da fe Nilda Delgado Yanes, profesora del centro desde 1984 hasta el año 2000. “Cuando Fidel vino a consultar con los muchachos sobre las pruebas de ingreso yo no estaba, pero mis alumnos me contaron todo al día siguiente. Uno de ellos había visto llegar a un escolta de Fidel, pero no le extrañó pues él tenía una hija en la escuela, pero entonces ve las botas altas y dice: «Contra es Fidel», y comenzó a gritar para avisar.
Otra vez si lo tuvo bien de cerca: “Tenía clases con la especialidad de Química en el laboratorio. Los muchachos tenían encendidos los quemadores de gas para realizar las actividades y Fidel entró acompañado de un visitante extranjero y observó toda la práctica. Luego, a la hora de irse, nadie salía de las aulas y él gritó, profesora, que salgan los alumnos a despedir al visitante, ah, y que apaguen los quemadores, no sea que haya un accidente. Todos se rieron, porque a Fidel no se le iba un solo detalle”.
La escuela era entonces una especie de laboratorio, y Fidel un consagrado investigador, al pendiente de cada experimento y cada resultado, en pos de formar hombres y mujeres de ciencia, pero también seres humanos integrales que aportaran en todos los frentes al desarrollo de la sociedad.
Desde los pasillos de Humboldt 7, y desde el recuerdo de quienes lo tuvieron bien cerca, sigue vivo el ser humano que supo desde el inicio que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente de hombres y mujeres de ciencia, y en ese empeño puso mucho esfuerzo.
Madre cubana, periodista y martiana. "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la vitud, y en ti"



