La sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Artemisa existe sobre el papel, en los planos y en un local que ocupa un lugar privilegiado del municipio, pero no como espacio terminado. La obra lleva meses detenida. Hay un presupuesto asignado y una brigada en proceso de contratación; sin embargo, el inmueble permanece inutilizable para sus 56 asociados.
Idrán Ortega Galiano, económico en la sede, explicó a el artemiseño que actualmente se mantienen en labores de limpieza y recogida en el salón. Falta terminar el escenario interior, aún el sitio no tiene ventanas, y entre sus proyecciones está la ampliación del local, que incluye concluir el escenario exterior, así como los baños y las oficinas.
Más de dos millones y muchas dificultades
Según comentó Ortega Galiano, el proceso de construcción comenzó antes de 2024. “El gobierno inicialmente facilitó dos millones de pesos y la Dirección Nacional de la AHS aportó cerca de 500 000. De ese presupuesto se ha ejecutado más de medio millón”.
“Ese dinero se utilizó en mano de obra: el techo de zinc de la mayor parte del inmueble y el fino de la pared del escenario exterior. La primera brigada contratada no ponía los materiales, solo trabajaba. La organización debía buscarlos por su cuenta.
“Ahí empezaron los problemas. Durante un tiempo las labores estuvieron detenidas por la situación que atraviesa el país. No había combustible ni materiales. El gobierno facilitaba algunos, pero ese suministro también se detuvo. La primera brigada quedó atrás. Ahora negociamos con otra, en proceso de contratación y revisión de documentos”, agregó.
Esta búsqueda de mano de obra también ha sido difícil. El económico manifestó que el obstáculo central es el mecanismo de pago. “Pagamos por transferencia y los proveedores, en su mayoría del sector privado, exigen efectivo. Los que aceptan transferencias, muchos de ellos imponen un 15 % por encima o más, y eso lo encarece todo.
“Al hablar de millones de pesos, ni siquiera podemos cambiarlo para utilizar la forma de pago en efectivo. No tenemos otra vía para adquirir los materiales, o al menos no la hemos encontrado”, sentenció.

Artemisa, la única provincia sin sede
Raymel Quiñones, presidente de la AHS en la provincia, confirmó que la Villa Roja es el único territorio que no cuenta con una sede terminada en su totalidad. Tampoco cuentan con una casa del joven creador y eso, como es evidente, afecta directamente a sus asociados.
Aunque realicen actividades en las comunidades, dirigidas a distintos grupos etáreos, e intenten buscar alternativas, no tienen un espacio propio para exponer, defender y mostrar su arte.
Quiñones explicó que “el sueño es convertir la sede en un espacio que destaque por la variedad y calidad artísticas, que le dé vitalidad y deleite sano a la población. Un lugar que los acoja e identifique”.
Hoy ese sueño sigue en obras. La historia de esta sede es un microcosmos de los males que aquejan a la sociedad cubana actual. Pero si se mantiene la inercia y no se suman voluntades, poco a poco la cultura artemiseña perecerá.
No es solo un inmueble, sino la validación de una generación de artistas que intenta no desaparecer. Mientras el laberinto de transferencias y carencias siga siendo excusa y protagonista, sin una solución inmediata, la cultura en este territorio seguirá esperando, inquilina de una sede fantasma.




