En el año del centenario de Fidel Castro Ruz, la Biblioteca Provincial Ciro Redondo, de Artemisa, se convirtió en escenario de un diálogo generacional que reafirmó la vigencia del legado del líder histórico de la Revolución cubana. El encuentro fue oportuno para reflexionar sobre el papel de la juventud en los desafíos actuales y la necesidad de mantener vivo el pensamiento del Comandante.
Daniel Suárez Rodríguez, presidente de la filial artemiseña de la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic), destacó la importancia de estos espacios para preservar la memoria histórica y conectar a las nuevas generaciones con las raíces de la Historia patria. La Unhic, que se ha mostrado activa en el territorio durante el año en homenaje al centenario, apoya este tipo de diálogos como parte de su misión de promover la identidad local.
Por su parte, Ania Hernández Álvarez, bibliotecaria del centro, subrayó el rol de la institución como un punto de encuentro para la formación de valores y el debate de ideas, siguiendo la máxima de que «sembrar ideas es sembrar Revolución».
Yudaisis Moreno Benítez, directora del periódico provincial el artemiseño, comentó sobre el compromiso de los medios de comunicación locales para mantener vivo el legado de Fidel, y reflexionó sobre las posibles acciones que podría haber hecho Fidel si nos acompañará físicamente en estos tiempos complejos. Además, invitó a pensar como un pueblo que heredó el pensamiento fidelista.
Durante el diálogo, algunos participantes evocaron los momentos más duros de la Batalla de Ideas, un período que, según coincidieron, demostró que la juventud cubana es capaz de asumir las tareas más complejas cuando se le convoca y se le motiva. Recordaron cómo Fidel apostó por los jóvenes en los momentos más difíciles, confiando en su capacidad para transformar la realidad.
Los ponentes hicieron un llamado a la unidad y a la acción. Subrayaron la necesidad de dejar atrás las excusas y asumir con responsabilidad las tareas de la sociedad. Enfatizaron en que la responsabilidad, la sensibilidad y el compromiso con los demás son valores esenciales que la nueva generación debe cultivar.
El diálogo concluyó con la idea de que la juventud, tal como Fidel lo concibió, debe ser la protagonista de su tiempo, no solo como fuerza de trabajo, sino como motor de cambios en la sociedad. Preguntarse en tiempos complejos como los actuales «¿qué haría Fidel?», quizás sea una guía para los jóvenes que, a pesar de las carencias, tienen en sus manos la construcción del futuro de Cuba.








