La poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. (Antonio Machado)
Ningún tema le resulta esquivo a los poetas. Pueden hablar del amor, el desamor, la soledad, los padres, los hijos, los amigos, la vida, la muerte, la sociedad con todos sus matices… con las palabras más impensables, certeras y hermosas.
Conocemos decenas de variantes poéticas que nos regaló nuestra querida lengua española y de todas hemos degustado su exquisito sabor espiritual.
De una de ellas: el diálogo poético escrito, no conocemos tanto. Este intercambio nos resulta más conocido en el ámbito de la palabra cantada en público, la muy reconocida improvisación.
Sin embargo, por el hecho de que las ideas de los poetas se expresen de manera escrita, algo más reposadas que en una canturía o controversia, permite una mejor elaboración del mensaje y la imagen lírica.
Hace ya varios años recibí de manos del poeta caimitense Juan Castro, un diálogo poético que había sostenido con su coterráneo, el también decimista Evasio Pérez. Fue una verdadera joya este regalo que dos grandes del verso disparaban todo el tiempo, con el alto calibre de sus metáforas.
Sé que diversos escribas de primera fila han intervenido en diálogos poéticos, con vates asentados en diversos países, entre ellos Juan Carlos García Guridi, un esmerado estudioso de la poesía cubana y universal.
Recientemente disfrutamos de uno de esos diálogos poéticos, sostenidos por los poetas Mayte Govea y Jesús Puldón.
Corre a sus anchas la bella poesía por los caminos del corazón de ambos poetas. Corre libre y frutal, cargada de una esperanza que no abandona al bardo jamás, ni aun cuando todos los vientos soplan en su contra.
Del jugoso intercambio entre Mayte y Puldón, ha escrito García Guridi: “El diálogo poético no es más que una variante reflexiva, menos punzante, de la controversia; en él los poetas (improvisadores o no) se enfrancan, ya en lo conceptual o ya en lo lírico, ensoñaciones y saberes. En esta ocasión les proponemos uno muy interesante, entre Mayte Govea y Jesús Puldón Lóriga, donde la poesía se convierte en punto de inflexión y amén de lo perfectible, los aciertos parciales se reiteran para bien del conjunto”.
Sin más, les regalamos ese hermoso diálogo poético.
PULDÓN
Yo sé de glorias y penas
y sé del beso de Judas
y de la sombra en las dudas
del que vive a manos llenas.
Yo sé de injustas condenas
y un laberinto de orgías,
y sé de estas manos mías,
que se ganaron el pan,
llorando a escribir se van
intentos de poesías.
MAYTE
Yo sé de tristes profetas
y de inquietante dulzura
de la dudosa cordura
de la risa del poeta.
Sé de una historia incompleta
escrita sobre mi piel,
sé de amargura y de miel,
sé de miedo y de belleza,
sé de risa y de tristeza,
sé de guitarra y pincel.
PULDÓN
Pero no sabes de aquel
que juntado lo vívido
se hizo verso en el olvido
con su alma en un papel.
Ni sabes del carrusel
que despierta la ternura
ni cuando el silencio apura
con puñales de deseos
navegar en aleteos
sobre barcas de premura.
MAYTE
Pero sé del que olvidó
vivir por creerse eterno,
el que puso en su cuaderno
la fecha que lo marcó.
De quien con versos bordó
algún velo de armonía
y lo lanzó al mar un día
sin tristeza, con premura,
porque olvidó la ternura
que pare la poesía.
PULDÓN
¿Qué puede la poesía
saber de amargos cerrojos
cuando se incendien los ojos
con lluvias de mediodía?
¿En qué verso le ardería
el sigilo de otras manos
para que en juegos profanos
pintados en un lamento
sea la piel un sustento
para fundirse en lo arcano?
MAYTE
Sí sabe la poesía
romper amargos cerrojos
y hacer magia con despojos
y de llanto y melodía.
Sabe también de hidalguía
y de calma ante el exceso.
Sabe que al borde de un beso
puede descansar la muerte.
Sabe jugar con la suerte.
Sabe calar hasta el hueso.
PULDÓN
Qué sabe la poesía
de llenarme el monedero
ni el dolor del aguacero
si me falta compañía?
A dónde su fantasía
me descubre lo real.
En qué labio, está el puñal
si me desbordo de exceso?
Si soy esclavo de un beso
que se escapó del panal.
MAYTE
Poesía es compañera
para seguir el camino.
Es la dulzura del trino
de la brisa mañanera.
Es mi casa, mi bandera
y todo le es perdonable.
No es un negocio rentable,
no te llena el monedero.
No es llovizna: es aguacero
que te hace la vida amable.
PULDÓN
Es poesía, la voz
Íntima de la emoción,
en sutil resurrección
ante la vida y lo atroz.
Es un quejido veloz
cuando el alma liberada
negra, blanca, enamorada
desde el centro de un te quiero
se hace lluvia de un febrero
y fiesta de paz callada.
MAYTE
Si miras en torno tuyo
hallarás la poesía
qué es de la vida armonía:
ahora rosa, antes capullo.
En ella me reconstruyó,
me descubro, me alimento,
vivo, recobro el aliento,
camino, levanto vuelo,
me elevo, regreso al suelo,
me vuelvo página y cuento…
Mi casa, mi patio, el sol…
el café, el amanecer,
la suerte de ser mujer
alas, canto y arrebol.
Una nota en mi bemol,
lágrimas y recocijos,
mi espacio, mis escondrijos,
la luz…eso y mi alegría:
y también es poesía
el abrazo de mis hijos.
PULDÓN
Vuélvete ala, caricia
rosa, espina, rama, arrullo,
lamento para un murmullo
dale a tu beso justicia.
Alza vuelo donde inicia
el hombre a buscar amparo
y en tus ojos – alto Faro –
con poesía a raudales
hazte sol de madrigales
y fusil para un disparo.
MAYTE
Y también hazte muralla
para defender tu sueño,
cobija para el empeño,
y coraza en la batalla.
Para el camino vitualla,
para los amigos, mano.
y para el pecho cercano
(descanso, paz, melodía)
Hazte mar de poesía,
hazte candor, hazte humano.
P: Yo le pondré al universo
las dos alas que le faltan
M: por esos seres que asaltan
el camino con su verso.
P: si en sus aguas voy inmerso
versaré a la fantasía
M: lo dulce, la melodía
sublime de la verdad
P: Buscando en mi humanidad
un vuelo de poesía.


