Leydi Quintero y Yaima Llanes unieron sus aptitudes para la creación en una sociedad que trascendió sus campos profesionales, desde dos especialidades de la salud: Psicología y Neurología.
Además de ser excelentes profesionales, de probada calidad humana, se han unido en un emprendimiento donde se desenvuelven como artistas, sin abandonar sus profesiones ligadas a la salud.
En 2018 conocí a Leydi y la admiré en un momento difícil. Perdí a mi abuela después de muchos días en los que esperaba, junto a mi familia, los partes médicos provenientes de la unidad de cuidados intensivos en el hospital Comandante Pinares, y ella velaba por la salud mental de todos los familiares de pacientes graves, mientras permanecían en la incertidumbre de una sala de espera. En medio del dolor todos reconocían una obra de humanidad y empatía tan bien llevada por ella.
A Yaima la encontramos poco después de la pandemia de covid 19, como parte del proceso de Ensayo Clínico del fármaco cubano NeuralCIM, para el tratamiento a la enfermedad de Alzheimer, un proyecto en el que ambas participaban, dentro del equipo multidisciplinario de consulta a los pacientes beneficiarios. Pero esas fueron apenas las primerísimas impresiones al contacto con estas almas femeninas y predispuestas al arte de amar y hacer el bien de muchos modos.
La combinación del talento, el rigor profesional y la sensibilidad para atender a sus pacientes, resultó también en su más reciente sociedad para crear artículos artesanales, con una delicadeza que conmueve y un gusto estético que cada vez tiene más adeptos.
“Nos definimos como creadoras de experiencias sensoriales y emocionales. No realizamos producciones masivas, ni exclusivamete decorativas; cada pieza nace de un proceso de diseño intencionado para cada cliente.
“Lo que distingue nuestro trabajo es la búsqueda constante del equilibrio entre la estética, la funcionalidad y el bienestar mental. Combinamos la cera de soya, el cemento y la versatilidad de la resina para crear piezas únicas, deseando evocar estados emocionales positivos y conexión con el hogar.
Salud y arte, desde la sensibilidad
Para sanar cuerpos y almas, y para crear estas piezas hace falta mucha sensibilidad. “Existe una conexión directa y profunda entre la salud y el arte. Desde la psicología y la neurología comprendemos cómo el entorno influye en el sistema nervioso: cómo ciertos aromas, texturas, colores y formas geométricas estimulan la calma y la regulación emocional. La artesanía se convierte en una extensión de la práctica clínica.
“Al crear una vela o una pieza de resina, sabemos que incide directamente en la estimulación multisensorial y contribuye a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional”, añade.
“En la consulta de psicología/neurología, la sensibilidad se orienta hacia la escucha activa, la empatía, la contención del dolor y la decodificación del mundo interno del paciente. Y en el taller artesanal, esa misma empatía se traduce en un acto creativo e intuitivo. La sensibilidad se canaliza a través de las manos, el moldeado de formas, la elección de colores, etc».
Espacio de conexión creativa
El interés inicial nació de la necesidad de crear un espacio de conexión creativa o expresión personal, combinando distintas visiones para proyectar algo propio.
“Queríamos crear objetos no solo decorativos, sino que acompañaran la vida cotidiana de las personas. Deseábamos un proyecto distinto a lo que ya existía en nuestra localidad, algo con identidad propia, diferente». A eso suman también la necesidad de generar ingresos extra, y saciar las ansias creativas de ambas.
Así nació L&Y, un emprendimiento cuyo nombre responde a las iniciales de Leydi y Yaima. “Nuestro eslogan es: La esencia de un detalle, porque creemos y defendemos que la magia de las cosas está en esos pequeños detalles que generalmente se pasan por alto pero que son, sin duda, los que definen un trabajo de calidad. Cada objeto puede ser sorprendentemente bello si se le da la mirada y el valor adecuado.
“Nuestras piezas nacen del concepto de funcionalidad estética. No concebimos lo utilitario sin la belleza, ni lo decorativo sin un propósito. Una vela ilumina pero también ocupa un elemento central en la atmósfera visual de una habitación, las bases de cemento organizan y protegen superficies, y las piezas de resina son útiles en la vida diaria (llaveros, aretes, colgantes).
Su catálogo es amplio y dinámico, estructurado en tres líneas principales: velas artesanales, cemento decorativo, además de accesorios y complementos de resina epóxica.
Cada pieza, aseguran, “lleva implícita nuestra estructura mental, la meticulosidad en los detalles, la calma con la que abordamos cada proceso, la paciencia que exige la cura de la cera o el secado del cemento y de la resina. La viveza de los colores refleja mucho de nuestra personalidad; la elección de cada pieza para formar un set lleva implícita nuestra subjetividad, nuestros rasgos, nuestro temperamento…
“Quien nos conoce se percata de ello en cada trabajo. Creo que en su mayoría hay mucho de nuestra personalidad y de nuestros estados de ánimo en ellas».
Cada detalle cuenta
Aseguran como clave importante en su trabajo la correcta selección de la materia prima. “Priorizamos insumos de alta calidad para garantizar acabados duraderos y seguros. Se importan en su totalidad. La cera de soya la adquirimos en una mipyme, (que la importa) y el resto se compra en el mercado internacional. Siempre hay aprovechamiento de sobrantes, tanto en cera como en resina y se utilizan para crear piezas más pequeñas.
“Partimos de un concepto, una paleta de colores, una estación del año, una fecha, una emoción, un pedido específico. Ahí empieza el proceso, la chispa y poco a poco va tomando forma la idea, el deseo, el sueño; es complejo de explicar porque tiene demasiado de espontáneo».
Las creaciones de Leydi y Yaima se promocionan en las redes sociales WhatsApp (grupo creado) y Facebook, y todos los sábados, en el portal de la Galería de arte Murciélago, de San Cristóbal, en el espacio reservado para los artesanos, puede el público acceder a estas bellezas.
Para ambas creadoras, la mayor satisfacción del proceso es cuando un cliente las recomienda o comparte una foto de una vela decorando su hogar, o utiliza un accesorio para un momento especial, o para regalar a alguien. Es en ese momento que para ambas el ciclo creativo se completa. “Saber que nuestras piezas forma parte de la intimidad, los recuerdos y la cotidianidad de las personas, transforma un trabajo técnico en un acto y una conexión profundamente humana».
Con un sello de identidad propio y la satisfacción de ser reconocidas por la calidad y el afecto impreso en cada pieza, ambas profesionales suman otro logro a sus vidas. Lo que nació como un sueño de dos profesionales de la salud, se convierte poco a poco en una marca que conecta con tantas personas y forma parte de un lugar o un momento significativo. Eso, aseguran, las llena de orgullo e impulsa a seguir creando y soñando.













