Mariel, un municipio forjado entre sus industrias, entre el mar y las vivencias de hombres y mujeres que han construido su identidad, también ha sido marcado por la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, al menos en unas siete ocasiones entre los años 1963 y 1994.
En el centenario de su natalicio, recorrer esas visitas equivale a adentrarse en el vínculo entrañable entre un líder y su pueblo, entre un hombre y una tierra que, a cada paso suyo, convertiría esas páginas en hitos imborrables.
De esos días supe por un gran apasionado del pasado local, un marieleño al que difícilmente se le escurra un detalle de las páginas de este sitio, un investigador e historiador nato: Edel Mayol Bersach, de quien cito detalles de estos inolvidables momentos.
En la bahía de Cabañas radicaba la Base Naval Occidental de la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), y hacia esa unidad se enviaron modernos medios navales provenientes de la Unión Soviética. Corría el 3 de agosto de 1963, día en que estaba prevista la incorporación oficial a la plena disposición combativa de estos medios.
“En el acto participó nuestro Comandante en Jefe, que pasó revista a las nuevas unidades, a bordo del yate Granma. Allí, en un patriótico discurso sobre una tribuna emplazada a bordo de la fragata José Martí, al concluir su intervención, pronunció las conocidas palabras: ¡Qué sea esta siempre una Marina de Patria o Muerte! Por varios años esa fecha se consideró como fundacional para la MGR”, relata el cronista.
Apenas dos años después Fidel volvió, pero esta vez no al mar, sino a tierra firme y al esfuerzo constructor. En las cercanías de la bahía marieleña se levantaba la Central Termoeléctrica Máximo Gómez. “En un área cercana se estableció una planta para la elaboración de las estructuras de hormigón prefabricadas, requeridas para su edificación. El 2 de enero de 1965, con el objetivo de conocer la marcha del proceso constructivo, visitó la planta de prefabricados e intercambió a pie de obra con los obreros”, manifiesta.

Pero la impronta de Fidel no se limitó a la industria en este terruño costero. Según cuenta Edel “el 1 de septiembre de 1976 se inauguró una secundaria básica en la cabecera municipal, sin un nombre oficial. En un recorrido efectuado en octubre de ese año, en compañía de Samora Machel, presidente de la República de Mozambique, visitaron inesperadamente el centro. Tras un intercambio con algunos trabajadores del plantel, Fidel propuso llamarla Maputo, nombre de la capital de ese país africano, en homenaje al distinguido visitante, y así se hizo”.
El vínculo con la industria energética se reafirmaría años después. El 15 de febrero de 1978 visita la termoeléctrica, a propósito de la inauguración de la unidad 6. Ante miles de marieleños congregados en el parqueo de la empresa, el líder histórico pronunció un discurso, momento del que se conservan varias instantáneas.
Pero quizás entre las visitas más entrañables están las de agosto de 1989. “En el municipio laboraban varias brigadas del Contingente Blas Roca, empeñadas en la creación de condiciones para una mejor explotación de las canteras de La Molina y otros objetos de obra. Fidel hizo un recorrido por dichas obras y celebró su cumpleaños 63 en nuestro municipio, en compañía de pioneros de la zona e integrantes del contingente. Los trabajadores de la dulcería La Chiquita le obsequiaron un cake elaborado en la unidad”.
Dos días después, llegó sin previo aviso a la Fábrica de Cemento, donde compartió con parte de su equipo y desplegó su inagotable curiosidad.
Tras el paso de los años vino la prueba más difícil. “En la tarde del 14 de agosto de 1994 cientos de personas abordaron el buque tanquero Jussara, que se encontraba atracado en La Boca. Al día siguiente se logró que las personas descendieran voluntariamente a tierra. En medio de la crisis creada se presentó en el municipio para seguir las acciones tomadas y dar las instrucciones correspondientes”.
En cada visita Fidel dejó una huella imborrable. Hoy, al recordar esos momentos, gracias a la memoria viva de quienes como Edel Mayol Bersach han sabido atesorarlos, evocamos una parte significativa de las páginas de un pueblo donde el Comandante también hizo historia.



