La edición XXIV de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, República Dominicana, cumplió sus primeras cuatro jornadas de competencia y Cuba marcha tercera en el medallero con 16 preseas de oro.
Si hacemos un rápido análisis de lo acontecido hasta ahora por Cuba, vemos entre las sorpresas los tres metales áureos del taekwondo, dos femeninos y uno masculino, la plata del ciclismo masculino en el Ómnium, la ausencia de Cuba en la discusión del oro en el voleibol masculino, tras perder con Colombia en cuartos de final y la sexta plaza del softbol femenino.
De los consagrados podemos enumerar a Marlies Mejías, con su oro en la persecución individual, el trabajo del remo y la cosecha del judo en ambos sexos, aunque perdieron en el por equipos masculino por el bronce. Además de Taymara Oropesa en el bádminton, que prometió y cumplió.
De los infortunios podemos decir que, sin competir, Cuba no tendrá a Luis Alberto Orta en la lucha, ni a Erislandi Alvarez, en el boxeo, dos posibles medallas de oro y la ausencia en el podio de Anisley García, en el clavados de la plataforma. A pesar de todo y valorando la situación actual que atraviesa el país, a la que no es ajena el deporte, en cuanto a topes y preparación, Cuba marcha según lo previsto.
Restan deportes que pueden hacer avanzar a la delegación criolla en el medallero. El boxeo, la lucha en los dos estilos y el atletismo, clasifican entre ellos. Además de lo que puedan aportar el béisbol y el voleibol femenino. Esperemos, Quisqueya aún tiene sorpresas para aplaudir

