Este domingo no es un día cualquiera. Es el Día de los Niños, y el parque Sueños Mágicos, en Artemisa, se convirtió en el epicentro de la alegría más pura y decidió devolverles a los más pequeños, aunque sea por unas horas, el protagonismo que merecen.
El sol apenas comenzaba a calentar las aceras del sitio cuando los primeros murmullos infantiles rompieron el silencio dominical.
La cita era a las diez de la mañana, pero los más madrugadores llegaron desde temprano con sus padres, abuelos y hermanos, como quien acude a un homenaje a la infancia.
El momento más esperado llegó con la bienvenida al show de los payasos Rollo y Claritina. Los artistas, vestidos con sus clásicos trajes de lunares y enormes zapatos, irrumpieron en el escenario con la alegría que caracteriza a quienes se dedican a sacar sonrisas.
No hubo niño que no se sintiera parte del espectáculo cuando los payasos los subieron al escenario para bailar, crear cohetes de papeles o encontrar tesoros escondidos. Además, también tuvieron de regalo un cake y piñatas que abrieron entre todos.
La jornada fue un recordatorio de que, en medio de las complejidades del mundo y del país, las nuevas generaciones permanecen siendo la brújula que apunta hacia lo esencial.








