Entre códigos de programación y otras tantas pasiones entre las que también destaca leer, transcurren los días del ariguanabense Diego Darío Ortega Díaz, un muchacho de solo 16 años, que ya se prepara para un nuevo reto: representar a Cuba en la Olimpiada Iberoamericana de Informática.
Aunque esta no es su primera incursión en certámenes internacionales, Darío sabe del rigor de la competencia en la que participan jóvenes talentos de América Latina, España y Portugal. Se trata de una competición online que implica la solución de varios problemas complejos en unas pocas horas.
Diego es estudiante ariguabanese de onceno grado del IPVCE Mártires de Humboldt 7. Ya en décimo obtuvo oro absoluto en la Copa Regional de Occidente; Oro en el concurso nacional de la asignatura; participó en la Olimpiada Iberoamericana y entró a la preselección nacional. En onceno, repitió su resultado regional, y logró una medalla de bronce en la final caribeña del Concurso Internacional Universitario de Programación (ICPC).
“Mi interés empezó más bien por pragmatismo. Yo venía de ganar oro en el Concurso Nacional de Matemática en séptimo grado y me picaba la curiosidad el mundo de la programación. Cuando llegué a Humboldt 7 me apunté en las dos preselecciones, pero al final me terminó gustando mucho más la informática”, confiesa.
Allí nació su interés real, y asegura haber recibido todo el apoyo y la disciplina necesarias para poder estudiar en serio.
La fórmula mágica según él no existe. “Para mí la clave es lograr que la informática sea parte de tu vida y de tu día a día. Hay que dedicarle mucho tiempo, pero lo verdaderamente importante es saber estudiar de forma eficiente y no desperdiciarlo. Si te enfocas, te organizas bien y le metes ganas, los resultados terminan llegando solos”.
Mientras muchos de su edad pasan el tiempo absortos frente a las pantallas, en redes sociales o entre el bullicio de otras tantas actividades, este muchacho prefiere la tranquilidad. “Cuando no estoy programando o estudiando, me gusta despejar la mente con cosas tranquilas: leo bastante, y veo series o películas”.
Las competencias en las que ha participado, mucho han aportado al crecimiento de su capacidad informática y lógica matemática, además de reconocimiento por personas y universidades, pero el aporte más grande se lo llevan sus padres, Diosvany Ortega y Yosefint Díaz, más su profesor de matemática, Otto Rosario y Dovier, el líder de Clubes de Programación Competitiva.
Mañana, será un día clave. Diego volverá a competir representando a Cuba y su talento lo hará de nuevo brillar. Independientemente del resultado, el simple hecho de estar allí ya es un premio, para él y para Cuba, un país que ha ponderado la educación como derecho de cada ciudadano.


