Donde crece el amor, me dicen Cuba. Sí, Cuba. Ese archipiélago gigante en el mar de las Antillas. El mismo que parece un caimán dormido pero exhibe a su gente en el día a día. Hombres y mujeres hechos de acero y miel. Entre cubanos no hay dificultad invencible. No hay hostilidad ni bloqueo enemigo que apague la esperanza. Por eso en cualquier esquina vemos una prueba de fe, creatividad y opción. Todo válido para decir con orgullo que somos solidarios.
Por estos días en San Antonio de los Baños, se entregó un kit de energía fotovoltaica a una familia con niños que padecen enfermedades respiratorias de cuidado. ¿ Que cuánto les costó adquirirlo?. ¡Nada, absolutamente nada!. Solo las gracias al sistema de Salud Pública y a la Unión Eléctrica junto a Copextel. ¡Eso, es mostrar donde crece el amor!
La tierra de humor y sátira, de río y palmar, crece por días en gestos únicos que solo se ven en Cuba. El trovador Silvio Rodríguez Domínguez y sus estudios Ojalá, donaron un equipo de ecografía para la Sala de atención neonatal del Hospital General Docente Iván Portuondo, donde se asisten los niños con bajo peso al nacer. Para muchos puede ser algo normal, cotidiano. Puede ser una donación y punto, o un titular de prensa sensacionalista.
Para los galenos, bebés y padres, la prueba de amor más grande que existe en Cuba. Esa porción de tierra del Caribe, que intentan ahogar, apagar, extinguir. Pero eso, eso es imposible. Entonces, cantemos como el trovador: Venga la esperanza, pase por aquí. Tal vez mejor todavía, como cantó Kiki Corona: Donde crezca el amor, donde crezca, habrá sonrisa y sueños para recordar. No lo dudemos nunca. De cubano a cubano, somos una fuerza superior.


