En San Antonio de los Baños, cuna de la cultura en la provincia de Artemisa, el arte fluye como fresco manantial. Desde los talleres literarios, las puestas en escena de una obra teatral, el taller de guitarra, los ensayos para vocalizar antes de una presentación, el guateque campesino o la rumba de solar, exhiben un ajiaco cubanísimo de auténtico sabor criollo.
Por estos días la Casa de Cultura Raimundo Valenzuela organizó una actividad en la circunscripción #1 del Consejo Popular Oeste Urbano, donde la controversia tuvo protagonismo. No fue una controversia cualquiera, fue un mano a mano entre lo culto y lo popular, entre el hip hop y el repentismo.
Todos disfrutaron la improvisación de Idael Nuñez y Celiano. El primero, poeta, repentista, historiador, curtido en la Fragua Martiana. El otro, joven reguetonero, director del grupo Hay que estar claro. Nominado varias veces a los premios Cuerda Viva y con gran popularidad y vigencia en los jóvenes del pueblo. Su lira camina sobre la enseñanza y la reflexión. Así crece la cultura en el barrio.
Aquí se funden crayolas, pinceles, lienzos y acuarelas con la danza y la declamación. San Antonio, es un escenario abierto a la creatividad. Los promotores culturales llegan, observan, encuentran y trabajan sobre los cimientos y semillas que a diario proliferan en la tierra de Silvio y Nuez, Abela y Quidiello, Yawar y Rodolfo Chacón.
Ya estamos en verano y la cultura del Ariguanabo, no se detiene. Crea, cual madre que trae sus retoños al mundo para verlos brillar. Los Cuenteros, La Dulce Quimera, Barro sin Berro, la Escuela Vocacional de Arte Eduardo Abela. Todos, absolutamente todos, convergen en un solo fin. Aunar voluntades con los recursos existentes y demostrar que la cultura no tiene límites, cuando se hace de corazón. Cuando crece desde el barrio.



