Olympia en el olimpo de la alegría
Nadie podía imaginar en Caimito que aquella morena robusta, de conversar animado y sonrisa estruendosa, recién llegada de Guantánamo, era ...
Nadie podía imaginar en Caimito que aquella morena robusta, de conversar animado y sonrisa estruendosa, recién llegada de Guantánamo, era ...