La producción local de materiales de la construcción es un subprograma priorizado por los gobiernos municipales y territoriales. Forma parte de la estrategia del país para apoyar el programa de la vivienda, uno de los más sensibles, por cuánto implica para la familia disponer de un hogar confortable y seguro. A propósito, el Módulo de producción local de materiales de la construcción de la comunidad José Martí, en San Cristóbal, es de los que elaboran ladrillos de arcilla, como alternativa ante el déficit de cemento que experimentan las tiendas de materiales constructivos.
Este módulo pertenece a la Empresa Provincial de Producciones Varias, ubicada en Güira de Melena. En San Cristóbal funciona junto a otros 11 que se suman al objetivo de la producción en el resto de los consejos populares.
René Gómez Valdés, administrador de la entidad, precisa que “prestan servicios a la dirección de la Vivienda, con la producción de arena, gravilla, granito, ladrillo y otros insumos. Actualmente hacemos 1 200 ladrillos manuales, pero estamos armando una máquina para producirlos de manera mecánica y serían unidades más grandes, más resistentes y con mejor acabado”.
La corriente eléctrica no es un problema para el funcionamiento de las máquinas en este sitio, porque está protegido por la línea principal de 110 KV y no se detiene la rutina productiva, lo cual es un punto a favor.
Proyectos inmediatos para crecer y humanizar
“La meta es de unos 2 000 a 2 500 ladrillos de arcilla o barro diariamente, a partir de la máquina nueva que estamos terminando. Los siete hornos que tenemos y la optimización del proceso, aumentará la productividad y por tanto las utilidades, para que los salarios también mejoren”, precisa Gómez Valdés.
Además, prevén encadenarse a una mipyme con el mismo objeto social de hacer bloques y otros materiales de la construcción, con el propósito de ser más eficaces en cuanto a la gestión de la materia prima y propiciar con los resultados un incremento salarial.
Aquí el salario que perciben los trabajadores depende de la producción diaria; el plan establecido corresponde cumplirlo entre siete trabajadores. Andrés Gómez asegura que el sueldo medio oscila entre 8 000 y 15 000 pesos al mes, pero implica un sacrificio significativo en medio de condiciones difíciles.

La arena se carga en carretilla hasta los molinos, transportándola unos 400 metros y luego hacen una fragmentación manual para reducir la piedra a la medida del molino. La fabricación del ladrillo también implica esfuerzo físico marcado en la fase de preparación.
“Todo el tratamiento que aplicamos a la materia prima, se hace gracias al esfuerzo de los trabajadores. Enfrentamos escasez de combustibles y las dificultades cotidianas, pero sabemos las necesidades que existen en el sector de la vivienda y debemos responder”, una máxima en la que coincidieron muchos durante el intercambio, a lo cual añaden las dificultades para usar sus salarios electrónicos.
Cambios necesarios
Antes de la llegada de Andrés al módulo, aquí se trabajaba solo hasta el horario del mediodía, ahora se produce en una jornada de doble sesión (de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.), porque tienen garantizados el almuerzo y la merienda dentro de la entidad, gracias a la gestión eficiente y la sintonía de las voluntades.
Otra buena noticia en el enclave productivo en los últimos meses, es el uso del terreno vacío, pues se ha colmado de sembradíos para la producción de alimentos.
No solo siembran cada pedacito y cosechan ya los frutos, sino que están inmersos en la creación de un banco de semillas, para sostener el cronograma de siembra en toda la tierra disponible, dentro de los límites de la entidad.
“Es una meta que nos hemos trazado los trabajadores, la de este plan de semillas, para que toda el área de la que disponemos se llene de alimentos para el colectivo”, cuentan y la afirmación es contundente; hasta el custodio participa en la conversación y quiere su foto.
Maíz, yuca, lechuga, habichuelas, ají cachucha, boniato, plátano, calabaza, quimbombó, frutales, especias, figuran entre las variedades que ya se aprecian en estos suelos, donde es bienvenido todo intento de cultivar la tierra para alimentar, de dominar las rocas y de moldear la arcilla para soñar un hogar.



