No le han hecho falta muchos años para aprender que la mejor táctica es jugar con ilusión y dejarse la piel. Nunca se rinde, y ahí están los resultados para la badmintonista artemiseña Yusleidis Álvarez Pedroso.
A sus 13 años, ya puede presumir de la corona en la Copa Pioneril Nacional de 2025, cuando la eligieron la más destacada del evento. Ese propio año, ganó una medalla de plata y dos de bronce en los Juegos Escolares.
Pero, hace apenas unos días, asistió al torneo New Horizons Academy Junior International 2026, en República Dominicana, donde conquistó las tres medallas de oro de su categoría sub 15: en la porfía individual, en el doble femenino y en el mixto; además, sumó plata en el mixto y bronce en el single de la sub 19.
De modo que ha iniciado su camino en este deporte con muy buen pie, y eso que llegó solo por embullo, tras sus compañeras de estudios de la escuela primaria Carlos Rodríguez Careaga, cuando estaba en tercer grado.
Ahora es ejemplo de dedicación. Ante la proximidad de un torneo, entrena de lunes a sábado mediante juegos y ejercitación física en la tarde con su equipo y entrenador. “También mi mami me pone videos, principalmente partidos”.
Desde luego, esta adolescente escucha música, baila y ve películas, sobre todo comedias. “Igual me gusta estar con mis amigas: el entrenamiento no deja mucho tiempo para verlas… y, si se puede, comer dulces; me encantan los dulces”.
– ¿Cómo manejas la presión en competencia?
“He aprendido a ir punto a punto, aunque a veces me pierdo un poco; creo que es normal para mi edad. Normalmente lloraba cuando me salía un punto mal, pero he ido superando eso; mi sicóloga me enseñó a respirar profundo y trabajar en los siguientes, analizando y sin desespero”.
A Yuyú, como suelen llamarla su entrenador y el resto de los muchachos, la enardece el ataque.
“Mi mayor fortaleza es precisamente la fuerza en el remate. Cuando le pego fuerte y la pluma cae al otro lado, me siento muy segura.
“No obstante, he hecho ajustes. Antes pegaba todo fuerte y ya; ahora uso más drops, varío la dirección y juego más con la cabeza. Estoy trabajando el revés y los desplazamientos, sobre todo la defensa y el juego de pies. Me cuesta, pero ahí voy.
“Estudio a los rivales con mi entrenador. Vemos videos, apuntamos si son zurdas, si fallan en la red, si se cansan o les gusta rematar. Así sé por dónde atacarlas.
“Recuerdo un punto larguísimo en el torneo en República Dominicana, cuando jugué contra la atleta paraguaya Sofía Rodas: duró varios minutos y ya estaba cansada. Tenía que seguir y tiré un golpe de revés que aún debo mejorar; sin embargo, me salió perfecto: ni yo esperaba que el volante fuera a pasar a su lado de la cancha. Al final gané el punto; casi me muero, pero fue increíble”.
– ¿Qué aprendiste en tu primer evento fuera de Cuba?
“Que el nivel es durísimo. Hay que ser muy disciplinada y prepararse mucho. También descubrí que extraño un montón mi casa y mi familia. Y aprendí a no rendirme: aunque esté cansada, seguir luchando siempre hasta el último punto.
“Esas medallas son el premio a tantos entrenamientos y sacrificio, de parte de nosotros como atletas, de nuestro entrenador y de nuestros padres”.
– ¿A qué le atribuyes los éxitos de Artemisa en este deporte?
“Al trabajo de los entrenadores, el apoyo de la provincia y a que hay niños aquí con mucho talento y ganas. Además, nos ayudamos entre nosotros”.
– ¿A quién consideras tu mayor rival?
“A mí misma. A veces, me pongo nerviosa y me gano sola. También a una muchacha de otra provincia que siempre me pone las cosas difíciles; nos conocemos mucho”.
– ¿Qué evento prefieres: individual, doble o mixto?
“Prefiero individual, porque depende de mí misma y me siento más libre. Aun así, me gustan mucho los dobles, porque somos dos con diferentes pensamientos, los podemos conjugar y buscar nuevas tácticas; en fin, me divierto con mi pareja”.
– ¿Qué te motiva a entrenar cada día?
“Mi familia, mi provincia y mis sueños. Quiero mejorar, viajar, competir y ver a mi mamá orgullosa de mí.
“Tengo el honor de que Taymara Oropesa viva ahora aquí, y esté en mi provincia preparándose para sus torneos, aun después de tener una bebé. Es mi modelo a seguir, ella y la española Carolina Marín, que nunca se rinde. Las dos siempre están ahí, luchando. ¡Son las mejores!
“Mi mayor sueño es ir a unos Juegos Olímpicos, ganar una medalla para Cuba, que Artemisa se conozca por el bádminton… y que mi familia esté ahí para verlo”.
– ¿Cuál es la lección más importante que te ha enseñado el bádminton?
“Que sin disciplina y humildad no llegas a nada. Y que perder también enseña”.
Al parecer, Yuyú tiene muy bien puesta la cabeza sobre sus hombros. Sabe que las metas exigen entrega total, que un día ganará y otro habrá de levantarse tras algún revés. Los campeones nacen con algo que llevan muy adentro: un deseo, un sueño, una ilusión.


Romántico como Jean Valjean, aventurero como el Che, alguien que disfruta cuando hace un bien (como quería Martí), y aprendiz de periodista hasta el fin de mis días



