Cada día, Carlos Miguel Lorenzo Fuentes demuestra que la voluntad no tiene límites. Aun sin poder auxiliarse de la vista, este artemiseño, bautense de nacimiento, está presto a defender una corona mundial que ganó con el equipo Cuba hace dos años… en el béisbol para ciegos.
Padece de retinosis pigmentaria. De pequeño sí tenía visión, y era futbolista, incluso a nivel de selección provincial, con La Habana. A los 16 años le diagnosticaron esa enfermedad, congénita, degenerativa… y, actualmente, es ciego total: no tiene percepción de luz.
Cuenta que se probó también en atletismo, mientras estudiaba en el preuniversitario y el politécnico donde se formó como fisioterapeuta. Luego, al ingresar a la Asociación Nacional de Ciegos (Anci), fue campeón nacional de golf ball, un deporte de equipo para las personas con discapacidad visual. Pero en 2011 el béisbol lo atrapó.
“Comencé a practicarlo de forma recreativa. Participé en copas intermunicipales y provinciales que se celebraban en la provincia de La Habana.
“Entonces, había enfrentamientos amistosos con otras provincias a fin de divulgar un poco esta disciplina. Se disputaron partidos con equipos de otros países que venían a prepararse para eventos en diferentes regiones. Así se empezó a organizar torneos un poco más oficiales.
“Surgieron las copas por el aniversario de Playa Girón, en 2017 y 2018, en Camajuaní, Villa Clara. Yo intervine como refuerzo del equipo de La Habana; obtuvimos segundo y tercer lugar. Y Artemisa formó su equipo al primer zonal nacional en 2019, donde quedamos segundos.
“Tuve el placer de integrar el primer conjunto cubano que salió a un torneo internacional: una Copa Europea en Montpellier, Francia, en 2017. Quedamos campeones, al derrotar a la todopoderosa Italia. En 2019, en Roma, los anfitriones nos quitaron el invicto en la final: 1-0. ¡Apenas un revés en ambas presentaciones!
“Después, la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol se encargó de auspiciar copas internacionales de esta modalidad. Cuba no fue invitada a la primera, en 2022, sí a la segunda, en Londres 2024, cuando conquistamos el título. Ese evento es considerado como el campeonato mundial de esta disciplina deportiva.
“Y ya me estoy preparando para la III Copa Internacional, que se efectuará del 30 de septiembre al 3 de octubre en La Toscana, Italia, donde pretendemos retener la corona”.
Carlos Miguel prefiere cubrir la tercera base o el campo corto, posiciones que defiende cuando juega en Cuba. Ya con el uniforme de las cuatro letras, atendiendo al criterio de los entrenadores, se desplaza a los jardines, tanto al izquierdo como al derecho.
En certámenes internacionales su average supera los .650, con cinco carreras impulsadas e igual cantidad de anotadas, números que le avalan para ser llamado a filas otra vez.
Otro artemiseño en el equipo, el entrenador Frank Abel Soto González, elogia su desempeño, la calidad probada en cuanta lid toma parte, su fuerza de voluntad…
Las montañas que elevan a un ser humano por encima de su talla son las dificultades vencidas, las pelotas que atrapa o batea… sin otra ayuda que los sueños que sí puede ver.
Romántico como Jean Valjean, aventurero como el Che, alguien que disfruta cuando hace un bien (como quería Martí), y aprendiz de periodista hasta el fin de mis días



