Ella se presenta como escritora y asesora literaria, que gusta de transformar ideas en historias inolvidables. Pero hay mucho más en la caimitense Sucet Vázquez Ortega. Es, sin lugar a dudas, una mujer que cree en el poder transformador de la cultura.
Con palabras propias, asegura que prefiere pensar que no solo es una hacedora de historias, sino que también acompaña a las personas en el descubrimiento de su propia voz. “En mí hay una promotora cultural, una profesora, una soñadora que busca que la literatura sea puente y refugio”.
La autora de Magia, enredos y otros ensueños, En busca de la calabaza gigante, Desamor con nicotina y Pánico, presentó durante la feria del libro en Artemisa, su más reciente creación: Paulito y el mundo de papel.
El texto cuenta la historia de un pequeño niño que decide salir un día, para aprender a empinar papalote y lo menos que espera es que una brisa se lo lleve volando entre las nubes, para vivir grandes aventuras, encontrar curiosos personajes y aprender necesarias lecciones.
“Paulito es un reflejo de mi infancia, está cargado de recuerdos hermosos de mi niñez. También es el reflejo de nuestros niños: curiosos, soñadores, capaces de cuestionar lo mal hecho y de defender lo justo, inteligentes, activos y personitas que creen que todo es posible. En ellos hay una fuerza que nos recuerda que la infancia no es solo juego, sino también aprendizaje mutuo, conciencia, frescura y autenticidad”.
Sin embargo, aunque Sucet vuelve a erigirse frente al público artemiseño como una escritora de textos infantiles, y aunque esta literatura es una parte esencial de su creación, prefiere que la vean como una escritora que dialoga con todas las edades.
“Creo que sembrar la imaginación en los niños es apostar por el futuro, porque soy una niña más que comparte sus aventuras. Aun así, no me limito a ese género: también escribo para jóvenes y adultos y disfruto explorar todos los valles”, asegura.
Quienes la han visto acomodarse en el entramado literario saben que asisten al posicionamiento de otro talento, como los que ya prestigian a la provincia y entre los cuales las féminas se alzan con letras firmes.
De Marilú Rodríguez, Gilda Guimeras, Mireysi García, Olga Montes, entre otras, ha aprendido la disciplina, la sensibilidad y la valentía. “Son referentes que me inspiran a seguir construyendo una voz particular”.
Por eso quizás, a la labor de formar nuevos escritores, dedica parte de su tiempo. “Promover la cultura en estos días complejos es un acto de resistencia y esperanza. En la Casa de Cultura Raimundo Valenzuela, de San Antonio, trabajamos para que todos encuentren en el arte un espacio de crecimiento y libertad. Creo que sembrar cultura es sembrar futuro, y cada actividad es una semilla que florecerá en la comunidad”, sostiene categóricamente.
“Hay que asistir a nuestras peñas para ver la energía de los profesores, de los artistas, los padres. Ese esfuerzo que se convierte en vestuario, escenografía, maquillaje, lámparas, cajita de música… Nada nos frena, o casi nada.”
Para esta autora no existen límites. Ya cuenta con otro libro en preparación, y, además, goza del privilegio de que la Editorial Unicornio le aceptara otro para la feria del 2027, Paulito Cuéntame un Cuento.
A los niños, jóvenes y adultos de sus talleres literarios, les debe la inspiración y el aprendizaje compartido, a su familia la alegría y el sosiego. “Ellos me recuerdan que cada logro profesional tiene detrás un abrazo, una palabra de aliento, y que el camino elegido se transita mejor cuando no se anda sola.»

Madre y periodista full time 😉


