Con la certeza de cuánto impactaría en pacientes con necesidad de ser hemodializados de los municipios, en principio de San Antonio, y sucesivamente de Alquízar, Güira de Melena y Bauta; incluso, los más cercanos de Mayabeque, concluyó la construcción de una añorada sala de hemodiálisis, para facilitar el servicio en el hospital de San Antonio.
En aquel entonces, a inicios de año, se reconocía el esfuerzo de los constructores, y mucho más el privilegio de haber instalado una tecnología de las más modernas del mundo.
Un equipo de el artemiseño, regresa por segunda ocasión, en busca del porqué aún no inicia el tan necesario proceder, con la consiguiente consecuencia de trasladar a los pacientes y sus familiares, entre 40 y 60 kilómetros para recibir el servicio en el Hospital Docente comandante Ciro Redondo García, de la cabecera provincial, en medio de situaciones de las más complejas vividas en Cuba, con respecto al acceso del combustible.
Aris López Morán, licenciada en Enfermería y jefa de la nueva sala en el centro hospitalario del Ariguanabo, explica que “algunos problemas constructivos, por especificidades de los procederes que se ejecutarán en la sala, tuvieron que ser subsanados.
“Apenas concluimos el montaje de los sistemas de climatización y televisores, para hacer más confortable la estancia de los pacientes, en las 12 camas habilitadas en la sala», argumenta también la experimentada especialista, quien suma 30 años de su profesión en la institución.
«La capacitación del personal médico y de enfermería para laborar en el servicio, ha sido muy exigente en los hospitales de Artemisa y el Comandante Pinares, de San Cristóbal, ambos con vasta experiencia en el trato de pacientes urgidos de hemodiálisis, y aún no ha concluido”, ratifica la enfermera que asume como jefa de esta sala hace tres meses.
No obstante, amplía que, “los 14 enfermeros, con los cuales contamos en este momento, concluirán con la certificación y los conocimientos imprescindibles para lograr un servicio confiable y con extrema calidad”, asegura.
Osmel Oliva García, operador y jefe de la Planta de Tratamiento de Agua, refirió que el equipamiento necesario ahora sí está listo para iniciar las labores, y mostró el filtro de arena, el carbón, el suavizador, entre otros dispositivos indispensables para hemodializar a los pacientes.
Argumentó acerca del tratamiento del agua con una planta que consta de dos fases, un tanque calentador y la doble función, a la inversa, precalentamiento con ida y retorno del líquido ya depurado.
El servicio, refiere la jefa de la sala, iniciará tres días a la semana: lunes, miércoles, y viernes, en dos turnos de trabajo. Empezarán con los 13 pacientes de San Antonio, quienes se incorporarán paulatinamente, para después cubrir con otros de los municipios aledaños.
Como dificultad, alega que no se ha logrado completar la plantilla que ronda los 60 trabajadores, entre ellos una veintena de licenciados en Enfermería e igual cantidad de técnicos de esa especialidad; no obstante, eso no impedirá que antes de culminar el año estén “bombeando salud” los 12 riñones artificiales de la sala.
A esta importante obra que “cortó cintas” en enero de 2026, con una tecnología acorde al sensible proceder, áreas espaciosas y una cultura del detalle para pacientes y acompañantes; se le suma, la higiene impecable y en breve el personal especializado, para abrir sus puertas en fecha, que aún no se define, pero está muy cerca, aclara la jefa de la sala.
Desde San Antonio, sin duda alguna, se potenciará el Servicio de Hemodiálisis de la provincia, con una sala que mejorará la calidad de vida de los pacientes al evitar ese traslado: siendo parte de la perseverancia de un sistema de Salud Pública, capaz de crecerse ante las dificultades, sobre todo por el empeño de sus profesionales.


