Conocer al niño César Cuan Álvarez, significa regresar a la raíz del dibujo ilustrado. Es encontrar en cada una de sus obras, el talento innato de quien sabe rescatar y defender la tradición de la caricatura y el dibujo en su San Antonio de los Baños.
El motivo de nuestro encuentro fue la publicación de una mención recibida por el adolescente después de ilustrar uno de los poemas de su profesora Sucet Vázquez Ortega. Desde la Casa de Cultura Raymundo Valenzuela, César encuentra sentido a sus ideas y recibe el agasajo de amigos y educadores.

Es un niño callado, sencillo, inmerso en un mundo de fantasías, las cuales ilustra después de escuchar un cuento o leer un poema.
Su obra trasciende entre los miembros del taller infantil de poesía Ismaelillo. Impresiona también cómo convierte la realidad en historietas. En su desenvolvimiento inciden figuras del arte como su amigo y vecino, Alejandro Meneses, graduado de la academia de San Alejandro.
Tal vez en el futuro no alcance la maestría de Ángel Boligán, Rubén Suárez Quidiello o Francisco Martínez Villamil, pero ahora disfruta cada ilustración con sus trazos finos y depurados, con el mensaje de esperanza que deja ver en cada obra terminada.
“Agradezco a mis padres Judith y Yoriel por el apoyo a cada una de mis ideas. También a la profe Sucet, por pensar en mí para darle vida desde el dibujo a uno de sus poemas. Agradezco la existencia de artistas de la estatura de, Juan Padrón, en cuya obra siempre encuentro una nueva inspiración”.

César comenzó a dibujar a los seis años. Hoy tiene doce y como estudiante de octavo grado en la secundaria Rafael Valdés Pérez, prefiere la creatividad propia antes de apoyarse en la Inteligencia Artificial. Además de dibujar, disfruta en casa junto a su papá de un buen juego de baloncesto o fútbol.
Con dos exposiciones personales y la participación en el Concurso Nacional de dibujo de la ACTAF, este jovencito, no presume de su talento. Todo lo contrario. Se muestra tímido ante los apuntes de prensa. Mañana, tal vez mañana, volvamos a encontrarlo. Entonces será para disfrutar de sus ilustraciones en un libro famoso o en los diarios. Sucede casi siempre así con quienes ilustran su propio sendero con el talento y las ganas que emanan de su arte.

