No todo está perdido para los Cazadores de Artemisa en la IV Liga Élite de Béisbol (LEB). Pero, tras una semana nefasta, especialmente al hundirse en el pantano de los Cocodrilos de Matanzas, ahora les queda la clásica tarea del indio: ganar una y otra vez en la última subserie ante los líderes del torneo.
La famosa frase alude a la tarea más pesada de todas, y nace de cuanto escribió Bartolomé de las Casas sobre las penurias impuestas por los conquistadores a los aborígenes de estas tierras, a partir de 1492.
Y bien ardua será para la tropa dirigida por Yulieski González, pues más fácil parecía aprovecharse de la condición de sotaneros de los yumurinos en la tabla de posiciones; sin embargo, cayeron 6-9, 0-1, 3-7 y 7-10, antes de conseguir un triunfo 8-7 en el último partido.
Ahora, en cambio, les toca el hueso más duro de roer: unos Leones capitalinos que se han mantenido en la cima durante la mayor parte de la Liga.
Cuando se enfrentaron en el Latinoamericano, justo al inicio de la lid, dividieron honores. Entonces, los artemiseños contaban en su staff de picheo con el veloz Brander Guevara (hoy con los Conspiradores de Querétaro, en la Liga Mexicana).
De lo acaecido en el Victoria de Girón, resalta la menor producción de carreras y, principalmente, el castigo recibido por sus lanzadores. Actualmente, los nuestros son quienes más anotaciones permiten; los segundos de mayor PCL, whip y average en contra; últimos en la relación de ponches por boletos, en slugging y OPS.
Por si no bastara, su defensa acumula un magro .966 de average, los peores, con 41 pifias.
Luego de igualar la subserie en el 26 de Julio ante Holguín, sobrevino esa racha de reveses, en la cual hubo incluso una derrota por marcador de 1-0, con loable faena monticular de Geonel Gutiérrez, sin acompañamiento oportuno de sus compañeros (dejaron diez hombres en bases).

A pesar de tantos inconvenientes, insisto en que no todo está perdido. ¿Por qué? Porque Industriales perdió seis de sus últimos diez compromisos: sucumbió dos veces a manos de Mayabeque, y fue barrido por los Cachorros de Holguín. No están precisamente en su mejor momento.
Porque victorias ante los azules pueden permitir a los Cazadores alcanzar a los Huracanes (en este momento, los separa apenas un juego); entonces, en esa probable “igualada”, decidiría el resultado particular de un triunfo más sobre ellos (4-3)… o se jugaría el desafío pendiente, en tierras artemiseñas.
Por supuesto, tengo otro motivo poderoso para confiar: estos muchachos disponen de un equipo con atributos suficientes a fin de lograrlo. Lo demostraron el domingo, cuando los Cocodrilos dominaban 7-0, y fueron descontando hasta remontar el partido 8-7.
Este es un conjunto que ha luchado del brazo de Geonel, Erly Casanova e Israel Sánchez, pero la mayor parte de los días la responsabilidad ha recaído en jóvenes con muy pocas horas sobre la lomita: a veces, han recibido batazos de todo tipo; otras, han derrochado coraje y se han impuesto.
De más está mencionar cuánto de valía hay en su alineación, desde un Dayán García probado en incontables ocasiones, hasta un José Antonio Jiménez crecido sustancialmente este año, un Yansue Moré consolidado y un Dainel López que responde cuando lo subestima el adversario.
Y cuenta con refuerzos del calibre de Harold Vázquez (segundo en jonrones en la lid, con 10, y tercero en impulsadas, con 33, detrás de Pepito), del versátil Juan Manuel Pérez y Carlos Monier.
La tarea está difícil, mas no imposible.

