Hace solo dos meses él y su madre acompañante viajaban en un confortable taxi, hasta donde un riñón artificial le ha salvado la vida, durante una decena de años.
Nunca ha mediado dinero en ese traslado ni en el servicio de hemodiálisis del Hospital General Docente Comandante Ciro Redondo García, de Artemisa, donde cinco horas de proceder le devuelven el ritmo a su vida. Solo media la gratitud.
Ahora se le ve bajar de un ómnibus de la Unidad Básica de Escolares, junto a otros pacientes que andan en busca de ese soplo de esperanza. Fue la solución, a tono con las restricciones, porque si algo nunca faltará de este lado, será pensar en el ser humano.
Frank Pablo Hernández Regalado, quien siguió los pasos de otro Pablo también, su padre, con 37 años como chofer de Escolares, es de quienes anda con esa sensible misión sobre sus espaldas.
Aunque muy joven, ya lleva 11 años tras el timón de su ómnibus. “Pero si supieras”, me dice, “la misión de trasladar pacientes de nefrología me llega bien cerca. Debido a una insuficiencia renal recibí un riñón de mi mamá, y agradezco el éxito de ese proceder. ¿Entiendes? Soy consciente del apoyo que damos. A muchos les va la vida cada vez que se someten a la hemodiálisis, salen decaídos, el apoyo nuestro y la confianza de llegar seguros, les hace falta”, insiste.
“Y lo otro que me satisface es, al menos en dos horarios diarios, apoyar el transporte de pasajeros. No podemos viajar vacíos, ni siquiera cuando vayamos a buscar a los pacientes, ni tampoco al regreso.
“Las estadísticas suman más de 200 000 pesos ingresados, en solo un mes por ese servicio al pasaje público, por un costo de cinco y diez pesos. Lo aportado equivale a casi 20 000 pasajeros que hemos ayudado a llegar a su destino, en medio de un escenario muy complejo”, señala.
Por la ruta de Escolares
Pablo y su padre son solo un botón de muestra de la empatía que nos debe caracterizar, para poder resistir y reinventarnos, para hacer parar en seco al más recio de los bloqueos del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.
Bien lo sabe Juan Permuy Felipe, director de Escolares, a quien encontramos en su oficina, teléfono en mano, distribuyendo el combustible asignado.
“Las cuatro bases, de la Unidad Empresarial de Base Transporte Escolares del territorio están activas, ubicadas en los municipios de Candelaria, Caimito, específicamente en Ceiba del Agua, en Artemisa y Güira de Melena.
“Nuestro parque vehicular está bastante deteriorado. Ni siquiera cubrimos de forma total la demanda del sistema educacional cuando iniciamos el curso en septiembre. De las 154 guaguas en el parque, muchas están limitadas por falta de partes y piezas, sobre todo neumáticos y baterías”, argumenta.
“Pero hemos combinado y transformado las rutas. Tenemos que estar a la altura de las exigencias. Con 68 ómnibus, de los 81 activos en carretera, cumplimos disímiles misiones.
“Antes transportábamos unos 4 300 estudiantes cada día. Nos mantenemos con menos de 2 000 alumnos, de escuelas especiales. Son 12 instituciones en la provincia y la escuela Solidaridad con Panamá, ubicada en La Habana, de la cual trasladamos una decena de niños, cubriendo cada 21 días la entrada y salida a su institución interna.
“Los conocidos como medibús, ómnibus para los pacientes que tienen consultas especializadas en la capital de los cubanos, ha sido otra prioridad. De las nueve guaguas que teníamos en esa tarea, lunes, miércoles y viernes, se fusionaron los municipios y ahora son solo seis.
“Además, trasladamos personal médico del habanero Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y del Iván Portuondo, de San Antonio de los Baños, que viven en La Habana; incluso, reclusos con determinadas medidas cautelares que se ocupan de labores en centros hospitalarios de la provincia.
“Brindamos también, servicio a profesores y personal de servicio de la Escuela de Iniciación Deportiva Julio Díaz y del preuniversitario Manuel Ascunce, ambos en la capital de los artemiseños”, detalla el director.
Servicios cooperados
Desde el primer día de marzo recayó en Escolares la transportación de la prensa escrita. Las restricciones económicas conllevaron a una sola impresión de los periódicos nacionales en el poligráfico de La Habana.
Entonces, la Empresa de Correos, los trae hasta el centro de clasificación, en San Antonio, y desde allí distribuimos, Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores, por toda la provincia.
“Un ómnibus de la base de Güira, distribuye San Antonio, Alquízar, Artemisa, San Cristóbal y Candelaria; mientras, por el norte, otro llega a Bauta, Caimito, Guanajay, Mariel y Bahía Honda”, amplia el director, y alude a que también transportan pasajeros en esos recorridos, como un apoyo vital.
Michel Espinosa Barrios, quien a pesar de ser joven, ya suma 23 años detrás del timón de un ómnibus de Escolares, reconoce que “no hay horarios ni tarea específica. Lo importante es tener trabajo”, asegura.
“La distribución de medicamentos en tres grandes rutas, desde la mayorista de Ensume, a centros asistenciales, policlínicos, escuelas internas y especiales es otro servicio; además de la recogida de los prereclutas y de las comisiones médicas de reclutamiento, indistintamente.
“Cada oncena entramos y sacamos de pase a los estudiantes de la Escuela Interarmas Camilo Cienfuegos”, explica.
Pudiera parecer fácil andar siempre en carretera, sobre ruedas, pero los desafíos son inmensos. De más de 300 trabajadores en plantilla, solo se cubren 190 plazas. Los salarios y el coeficiente de disponibilidad técnica, las dificultades y las limitantes, hacen mella en el colectivo. Es muchísima la competencia fuera de las cuatro bases de Escolares.
Quizás, hoy los veas manejando y mañana con un overol en busca del salidero de aceite o de la bomba hidráulica que no funciona; o tal vez, a deshora anden serviciando en el Cupet, para estar listos donde hayan convenido. No siempre se sabe a qué hora y dónde asignan el combustible, cuentan.
Bien lo sabe Reinier de Armas. Este día trasladó hasta la escuela especial Leonardo Licor, a una veintena de niños con necesidades educativas especiales, que bajaron seguros, y horas después del almuerzo los retorna de vuelta a casa.
Pocas veces se dice, pero al volante, entre los 190 trabajadores de Escolares, en las más de 60 guaguas que usted puede ver con medicamentos, pacientes hemodializados, periódicos o médicos del IPK… hay muchísima paciencia y compromiso. Solo así, logran que delante de ellos el bloqueo frene en seco.




