Cuando se escriba la obra del Partido Comunista de Cuba, habrá más que nombres, almas de hombres y mujeres, que no solo estén entre líneas por sus años de entrega y compromiso en la organización, sino por su lealtad, sus principios y el ejemplo de sacrificio en los años de Revolución.
En la plaza martiana del Comité Provincial del Partido en Artemisa, Frank Tejeda, miembro del buró provincial de la organización, quien suma una veintena de años en estas lides, habló en nombre de quienes llevan a casa este 16 de abril, un diploma acreditativo por los cinco, diez, quince, veinte y más años dedicados a ser faro y guía.
A Ramón Cabrera, Librada Robainas, Idalberto Hernández y a Grisbel González… se les ha visto, como a otros tantos, en disímiles tareas con el espíritu combativo de los que nunca cejan en el empeño, de quienes amanecen creando, conquistando, convenciendo, o de los cubanos capaces de empuñar el día a día, que no siempre es fácil, pero sabemos que unidos llegamos más lejos.


Por eso, no fue una mañana más. Hubo sonrisas y brazos apretados, no faltaron las anécdotas de la noche madrugada sin dormir, de la tarea cumplida, de la insatisfacción por lo que aún no se ha logrado, del chequeo diario, del plan semanal concurrido…de cómo se ayuda, se entiende y se te entra en la piel una organización que lidera a un país.
La música acompañó el momento, la bandera ondeó cerca de Martí, las palmas se vieron más altas que siempre, y lo que está por delante también fue eco de sacrificio y constancia, de unidad, de no claudicar, de venir a darlo todo, de crecerse, de respirar, pero no detenerse, de seguir victoriosos como aquellos tres días de abril que Girón fue lección.

De manos de organizaciones de masas del territorio llegó el reconocimiento al Partido artemiseño, que es el de Cuba, y los aplausos de todos, porque siempre el Partido es hombro y escuela, casa y aprendizaje, acompañamiento y seguridad en el triunfo.
Ojalá poder mencionarlos a cada uno de los que hoy comparten con sus familias el diploma de sus años en el Partido, lo mismo en la recepción que detrás de un timón, en economía o como dirigente…
Incluso, a los colegas de la prensa del periódico provincial que también andan en las buenas y malas junto al Partido, liderando batallas cotidianas.
Sepan que entre líneas están todos y también quienes desde la familia apoyan, pueden leerse igual en estas palabras. Cada uno tiene su parte en el Partido, si mañana alguien escribiera, la historia de la organización que, junto a su pueblo, ratifica el carácter socialista y a la Patria defiende.



