Miladys Lemus Martinez se confiesa amante del trabajo de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Lo demostró desde niña, cuando de la mano de su madre Guillermina tenía participación protagónica en cada actividad convocada por su comité. No imaginaban entonces que casi cuatro décadas después le otorgarían la Distinción 28 de Septiembre, por su extensa y valiosa trayectoria en la organización.
Primero fueron las diversas responsabilidades a nivel de su CDR y de la Zona. Luego tuvo la oportunidad de estudiar y trabajar en un sector que hoy pudiera generarle un estado financiero más favorable. Prefirió y prefiere desempeñarse profesionalmente en la mayor organización de masas del país.
«Estudié Gastronomía y una parte de mi vida laboral estuvo vinculada a ese sector. Varios cursos aprobados avalan mi preparación, incluso para asumir funciones de administración en Comercio, Gastronomía y Servicios. Aun así, cuando se me abrieron las puertas del trabajo profesional en los CDR, di el paso al frente y siento satisfacción por la labor que realizo».
«En el municipio me desempeñé como funcionaria ideológica y Secretaria de Organización. Fui promovida al nivel provincial de funcionaría de Organización y más adelante fui jefa de Cuadros. Desde el Congreso desarrollado en el 2023, pasé otra vez al municipio, en el cargo de Coordinadora».
Una mezcla de capacidad de liderazgo, sensibilidad y firmeza de carácter le permiten cumplir con sus funciones de Coordinadora en el municipio y delegada de la circunscripción 8, ubicada en la barriada 13 de Marzo, en el Consejo Popular Reparto Nuevo.
«Parece una simplificación del trabajo y no es así. En ambos frentes el radio de acción es la comunidad y eso facilita la comunicación, el conocimiento de las particularidades de cada cuadra, núcleo familiar y la gestión para movilizar voluntades. Sin embargo, entrañan compromisos y obligaciones diferentes. Un ejemplo muy sencillo: como delegada represento a mis electores en el gobierno municipal y tengo el deber de canalizar sus intereses y necesidades, con independencia de si cooperan o no con el funcionamiento y tareas del comité».
Hace tres años Miladys obtuvo el título de licenciada en Español y Literatura. Nuevos horizontes pudieran abrirse en su vida laboral, una vez se cierre el ciclo de dirigente en los CDR.
«Continuar en los CDR, no depende solo del resultado del trabajo y de la decisión personal. Tiene mucho que ver también con la posible asignación de otras tareas, que siempre estaré dispuesta a cumplir. Pero es en los CDR donde me gusta trabajar, porque me satisface el trabajo político, el vínculo con la comunidad, tiene mucho de pedagogía, exige magisterio y vocación de servicio; por lo tanto no estoy alejada de lo que aprendí en la carrera».
A la sugerencia de que la Distinción 28 de Septiembre implica mayor compromiso, responde sin titubear:
«Más allá de esa distinción que me enorgullece y además, la merece mucha gente buena, se trata también del momento histórico en que me la otorgaron. Cuba vive momentos difíciles y los verdaderos revolucionarios tenemos que reafirmarnos. No trabajo pensando en galardones, pero sí, obtenerlos me compromete más con mi trabajo. Y a eso se suma el orgullo de haber estado al lado del Presidente Díaz-Canel, a quien le di por encargo el beso y el abrazo de mi nieta, que él recibió y devolvió con gentileza. Esa es mi mayor distinción».




