Una vez más el almanaque nos regala un septiembre lleno de efemérides. El inicio del curso escolar, la celebración del Día Internacional del Periodista, el aniversario del fallecimiento del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque y la creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), entre otras.
Hoy más que nunca, los CDR, creados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en 1961, necesitan fortalecerse. Urge revitalizarlos en todas las esferas de la sociedad. Sin dudas, su razón de ser está en el corazón del barrio.
Nacidos al fragor de los primeros años del triunfo definitivo de nuestros barbudos y concebidos para defender los intereses del pueblo, la organización de masas más grande del país, debe sostener su esencia y raíz. Debe hacer valer su historia y funcionalidad.En pleno siglo XXI, en una Cuba asediada y bloqueada por el imperio más grande del universo, es el pueblo quien puede y tiene la misión de cambiar lo que debe ser cambiado.
Ahí radica la funcionalidad de los CDR. Siempre junto a la máxima dirección del país. Siempre salvando nuestras principales conquistas.
¿Cómo hacerlo? Buscando soluciones rápidas y eficaces a cada dificultad que perjudique al barrio, la familia y la cuadra. Permitiendo que se aglutinen voluntades de niños, jóvenes y ancianos, para solidificar el legado histórico de la Revolución. Estimulando a la maestra jubilada que se incorpora al magisterio, al médico que salva vidas a pesar de la escasez de insumos, al campesino que labra la tierra para garantizar víveres en la feria dominical o el innovador que echa a andar una maquinaria en desuso.
Esa es la razón de ser de los CDR.Más de seis décadas y todavía late y se hace sentir. Llega a la población y logra unidad de intereses y comunidad de fines, aunque muchos no lo valoren de ese modo. Desde el coordinador de zona o el delegado de circunscripción,, hasta el más humilde de los vecinos, los CDR accionan y vencen.
Se les ve en la eliminación de un microvertedero, se hacen sentir en una controversia o concierto de rap y en el juego de cuatro esquinas de los «chamacos» del barrio. Están en la visita al donante de sangre destacado y en el juego de dominó que simboliza al cubano genuino.
» Es la hora del recuento y de la marcha unida…» escribió el apóstol José Martí. Lo saben quienes tienen la misión de llevar las riendas de esta organización en cada municipio o provincia del país.
Hoy, cuando se hace difícil una mejor fiesta cederista en espera del 28 de septiembre. Cuando tal vez no haya un cake para los pequeños, es cuando más corazón se le pone a la causa noble de hacer Patria, desde la conciencia ciudadana. Es cuando mejor sabor tiene la caldosa y se grita ¡Viva Cuba! con el orgullo de ser cubano, porque parafaseando el estribillo del tema musical que identifica a la organización mientras haya un Comité, habrá Revolución.


