El talento es una cualidad que se cultiva y educa. En el caso del protagonista de esta crónica, fluye como fresco manantial que brota en el ojo de agua de su río Ariguanabo.Yadier Rodríguez Acosta, es un joven talentoso, tenaz y muy disciplinado para ejercer su labor como artista circense.
Poco a poco, sin mucho ruido, pero con una gracia peculiar para atrapar al público, gana espacio y se hace popular como mago. Realiza su arte sin capa ni mangas largas. Lo vemos en las comunidades, en la Casa de Cultura Raimundo Valenzuela o en la visita a un centro de personas con discapacidad física.
Con barajas, pañuelos, baritas mágicas y palomas o conejos, que acompañan su trabajo, este joven ya es aclamado por niños, jóvenes y adultos en cada presentación cultural que acontece en su Ariguanabo.
Este miércoles fue invitado al programa «De tarde en casa». Allí explicó sobre su trabajo y los proyectos actuales que lo embargan.
La magia que vive en Yadier, crece por días. Se cultiva en cada niño que le saluda después de una actuación, en la madre agradecida que regala una sonrisa porque su niño conoció la magia con cartas y también en la cotidiana costumbre de estudiar cada proyección escénica o la puesta en práctica de un nuevo número de magia.
¡Gracias, Yadier ! La cultura de la Villa del Humor, te aplaude y apoya. Tu ejemplo crece. Ojalá se multiplique en otros jóvenes, para que haya muchos magos que despierten ilusiones y fantasías en el gremio infantil ¡Felicidades!



