Escribir para ustedes es un honor. Orgullo de periodista que nace desde el corazón como cubano que admira el altruismo con que laboran sin mirar recompensas. Solo la alegría de salvar vidas a cualquiera precio y bajo cualquier circunstancia.
Hoy la hermana República Bolivariana de Venezuela, siente su palpitar, acoge su talento como hijos agradecidos de la patria de Bolivar. Hoy están allí, entre escombros, polvareda, sangre, muerte, llantos y esperanza. Están entre el dolor que acecha y la vida que espera ser rescatada y salvada.
Venezuela llora, Cuba con ella. Sus héroes de bata blanca, no miran horas, desafían al tiempo, ponen corazón en cada suero, transfusión o diagnóstico en bien de los humildes.
Estos héroes llevan la coraza de Sancho y la humildad de Quijote. Tienen tatuado en el alma la hidalguía de Che Guevara y la sabiduría de Finlay. Ellos están allí, dónde son más útiles. Están por convicción y porque la naturaleza los puso a prueba.
Momentos únicos, misión irrepetible, corazón de acero y miel, cuando se trata de salvar una vida. Médicos, enfermeros, intensivistas, hermanos todos unidos en un solo latir. Venezuela sufre. Latinoamérica llora.
Cuba se agiganta con sus héroes de batas blancas. Allí, en La Guaira, Caracas o cualquier otro sitio, está Cuba con sus médicos. Allí, en el duro bregar de la vida para servir y amar.
Hoy es Venezuela con sus movimientos telúricos. Ayer fue el Ébola o la Covid 19. No importa el sitio de la geografía mundial. Importa el gesto solidario de salvar una y miles de vidas, siempre que haya esperanza y fe en el mejoramiento humano.
¡Gracias, brigada médica cubana!; ¡Hasta la victoria siempre!



