El deporte hermana hombres. Fortalece el cuerpo y el espíritu, pero sobre todas las cosas es el factor común de muchos niños y jóvenes que imitan a sus ídolos y sueñan con llegar a ser campeones. Este fin de semana en San Antonio de los Baños glorias deportivas y nuevos talentos fundieron sus añoranzas.
En la cancha de la escuela primaria Domingo Lence Novo, hubo prácticas de judo, lucha, taekwondo, atletismo, béisbol y otros deportes que tanto han dado al terruño de Guillermo Alfredo Torres y Gregorio Fiallo.
Asimismo, entrenadores junto a sus pupilos trabajaron en la reparación de la red de voleibol, pintaron la cancha, chapearon el área deportiva, organizaron los entrenamientos y topes. Todo, con amor, entrega y ganas de lograr cualquier utopía. La familia ariguanabense aportó su granito de arena para ayudar a cumplir el sueño de los futuros campeones.
No importa el bloqueo, no importa la falta de implementos, tampoco la negativa de los incrédulos que no confían. Importa decir sí, dónde otros dijeron no. Importa demostrar con hechos y no con promesas, que todo es posible cuando se une la voluntad de crecer. El deporte lo ha demostrado siempre. Desde el barrio, desde el festival deportivo recreativo, desde la escuela, se fomenta el espíritu y se forjan los campeones.
Cuba es muestra de ello. Nuestro movimiento deportivo lo sabe y lo tiene bien claro. Hoy, en la fiesta del deporte ariguanabense, visualizamos a Stevenson, Sotomayor, Juantorena, Mijaín, Capablanca y Lazo.
Todos ellos se formaron en el barrio, jugando un pitén o dando brazadas en el río. Se hicieron grandes en una cancha rústicas. Pero todos, absolutamente todos, representan al deporte revolucionario.

