No hay forma más efectiva de salvar al planeta que formar en los seres humanos una conciencia ambiental desde las primeras edades, premisa que ponen en práctica hace ya 33 años en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, con jornadas de celebración que no solo se concentran en fechas cercanas al 5 de junio, sino que incluyen acciones todo el año, con niños y niñas de las escuelas ubicadas dentro de la reserva.
Yelene Hernández González, especialista de Educación Ambiental del Área Protegida de Recursos Manejados Sierra del Rosario, explicó que aquí la defensa del entorno natural ha sido clave, e involucra a todos los actores de la comunidad, en especial a los más pequeños, desde el círculo infantil.
“Cada año convocamos a las escuelas cercanas para que participen con nosotros en los eventos que realizamos el 5 de junio, pero no nos quedamos ahí. Participan con nosotros en las escuelas de verano de la Reserva, en los festivales de aves migratorias, en concursos y muchas otras actividades”.
A esos suma otros impactos en la provincia entera, pues el área ahora es administrada por el Centro de Estudios y Servicios Ambientales de Artemisa (Cesaart), que ha extendido estas experiencias de educación ambiental a comunidades costeras y otros espacios más afectados por el cambio climático. “Hemos llegado hasta Cajío y Guanímar en la parte Sur, y Henequén al norte, con proyectos que buscan educar a las personas y enseñarlas a convivir en armonía con la naturaleza, adaptándose a los cambios del entorno”, añadió.
Allí han comprendido bien que los pequeños tienen la capacidad de incidir también en sus familiares y concientizarlos sobre la importancia de no contaminar, de sembrar y preservar el mangle, de cuidar cada planta o animal, como únicas vías para salvar el planeta.
El alcance de esas enseñanzas va mucho más allá. Cada proyecto incluye la capacitación a los actores locales. Por eso en comunidades como Las Terrazas, Soroa, El Mirador, los campesinos vinculados a proyectos han aprendido de prácticas agroecológicas y de manejo correcto de residuos, de ahí que hoy estén pensando en reciclaje, en fertilizantes orgánicos, en biodigestores y en tantas otras cosas que le hacen bien al planeta.
Los resultados son palpables en las ferias campesinas y de mujeres emprendedoras de la montaña, donde campesinos y féminas muestran lo mucho que se puede hacer para generar ingresos sin dañar el planeta.
La última de las jornadas, realizada este 5 de junio, precisamente en el Cesaart, fue muy provechosa. En medio de las complejidades y carencias, niños de las escuelas República Oriental del Uruguay, de Las Terrazas, y José María Pérez, de Soroa, mostraron sus trabajos. Entre plantas medicinales, filtros de agua caseros, maquetas y pancartas, los pequeños demostraron sus conocimientos en un espacio competitivo, pero también de aprendizaje.
Mientras, los jóvenes del propio centro desarrollaron un fórum dedicado al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, donde expusieron sus proyectos e innovaciones. Disertaron sobre el uso de la inteligencia artificial, producción de alimentos con prácticas agroecológias, protección de ecosistemas montaño-sos y marinos, y gestión sostenible de desechos, entre otros temas.
En momentos tensos, en los que el planeta envía señales de auxilio, la educación ambiental es clave, para que las nuevas generaciones entiendan la urgencia de proteger la gran casa de todos.


