El próximo 18 de junio se cumplirán cien años de la muerte de Carlos Baliño, Patriota Insigne de Guanajay. Nació en ese pueblo el 13 de febrero del año 1848 y fue sin dudas, un revolucionario con participación protagónica en varias etapas de lucha de nuestro pueblo. Con José Martí estuvo entre los fundadores del Partido Revolucionario Cubano y fue inseparable de Julio Antonio Mella en la creación del primer Partido Comunista de Cuba.
En el último Congreso Nacional de Historia, la Doctora en Ciencias Históricas Reveca Francisca Figueredo Valdés, presentó la ponencia Carlos Benigno Baliño López: del Partido Revolucionario Cubano al primer Partido Comunista de Cuba. Una ruta histórica. Su tesis plantea que la vida y obra de Baliño cuentan con apreciable presencia en la historiografía nacional contemporánea; sin embargo, se comete una injusticia histórica al no dársele el lugar que merece dentro de los grandes intelectuales revolucionarios más relevantes de su tiempo y por no considerarlo en su total magnitud como ideólogo político del primer cuarto de siglo republicano en Cuba.
Razones no faltan a este planteamiento. Desde temprana edad la obra literaria y periodística de Baliño, mantenida antes y durante las luchas del pueblo cubano contra el dominio colonial español, incluso en el período de la República, tienen un carácter y una orientación revolucionaria, independentista y antimperislista.
Además de graduarse de Teneduría, cursó estudios de Pintura en la Academia San Alejandro, aunque no pudo concluirlos y fueron multiples sus colaboraciones en verso y prosa con publicaciones de su tierra natal, como El Alacrán, La Crítica y El Fénix.
Su accionar en favor de lograr un estallido insurreccional en Vueltabajo y el hecho de que su padre fuera condenado por esa misma causa, lo obligaron a alejarse de Guanajay. En fábricas de tabacos de La Habana y Estados Unidos: Cayo Hueso, Tampa, Nueva Orleans, continuó su labor independentista. Ayudó a crear y lideró gremios obreros, participó en la fundación de dos logias, creó y presidió clubes patrióticos; sin desvincularse de su obra intelectual. Entre otros medios de prensa, publicó en el periódico El Yara y en la redacción de La Tribuna del Pueblo. De su elevada cultura y talla de orador y periodista, dan fe las oportunidades en que compartió con José Martí las páginas de Patria y la tribuna, con memorables intervenciones en diversos escenarios.
Validan los criterios de la Figueredo Valdés, los estudios profundos que hizo Baliño del Marxismo y sus relaciones estrechas de amistad y trabajo con importantes dirigentes socialistas en Estados Unidos. Cuando regresó a Cuba fue abanderado en la introducción e interpretación de esas teorías en el país. No por casualidad, fue quien se encargó de la redacción de las bases de las principales organizaciones políticas de las que también fue fundador y guía: Partido Obrero, Partido Obrero Socialista, Socialista de Cuba y la Agrupación Comunista de La Habana.
En este período tampoco descansó en su labor como periodista en medios de propaganda obrera, entre ellos: Lucha de Clases, El Productor, El Obrero Cigarrero, Espartaco, Boletín del Torcedor y la revista Juventud, dirigida por Julio Antonio Mella.
Estos avales y los argumentos esbozados por la Doctora Figueredo Valdés permiten refutar puntos de vista de la historiografía cubana respecto a que en el momento de fundarse el primer Partido Comunista en Cuba, no existía un líder ideológico de peso entre sus fundadores.
Sin desconocer el entusiasmo, el prestigio, valentía y la impronta de Mella en su generación, dentro de aquel grupo era Baliño el de mayor liderazgo en el orden ideológico. Así se lo permitían sus bastos conocimientos del Marxismo, su valiosa experiencia de lucha adquirida con José Martí en la congregación de voluntades en aras de la unidad y la organización de la Guerra del 95. Era, entre todos, el combatiente con mayor preparación teórica y extensa trayectoria en el estudio y ejercicio de la lucha de clases, desde su estancia en los Estados Unidos, junto a militantes de orientación marxista y socialista.
Su papel en el combate contra el dominio económico y político de Estados Unidos sobre Cuba, el enfrentamiento a la tiranía machadista y las amenazas de muerte que por eso llegaron hasta su hogar en los momentos finales de su vida, muestran con suficiencia su protagonismo en la lucha política. Reconocer entonces en Carlos Baliño su condición de intelectual revolucionario y su liderazgo ideológico entre los fundadores del primer Partido Comunista en Cuba, es ante todo, un acto de justicia histórica y un digno homenaje a cien años de su muerte.

