En una de las más recientes Ferias del Libro en Artemisa, confesé públicamente mi condición de hijo de la editorial provincial Unicornio, donde he publicado la gran mayoría de mis textos dramáticos, de narrativa y poesía.
A esta editorial le debo infinidad de gratos momentos literarios, no solo por lo que me ha regalado en cuanto a posibilidades de publicación, sino también en cuanto al gusto de compartir espacio con decenas de escritoras y escritores de la extinta provincia de La Habana, Artemisa, Cuba y el extranjero.
Pero creo, sin dudarlo siquiera una vez, que de otras editoras cubanas (Huracán, Letras Cubanas, UNIÓN, Cocuyo, Pueblo y Educación, Oriente…) también soy hijo, porque de las maravillas de sus títulos me he nutrido intensamente por más de medio siglo.
Corre dentro de mi tanta sangre como tantas historias ubicadas en los barrios implacables y lujosos de París, los barrios crepitantes de Habana, el sur violento norteamericano, el México insurgente de Pancho Villa, la selva amazónica repleta de peligros y misterios, los míticos Comala y Macondo, el Haití de lo Real Maravilloso, la España de charanga y pandereta, el Santo Domingo criollo y trujillista a punto de cambiar…
Y de procurarme tan buenos «progenitores» de mi cultura se encargó un milagro nacido el 31 de marzo de 1959, cuando se estrenó la Imprenta Nacional de Cuba y, desde ella, su libro inicial: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, faro indiscutible de todos los escritores de cualquier lengua.
La decisión de Fidel en aquel año, en cuanto a fundar la INC, sería fundamental para cambiar las reglas del juego en cuanto al derecho del pueblo para acceder al riquísimo universo de los libros y la cultura, hasta entonces velado para muchos.
Junto a ese Quijote invencible cabalgaría desde entonces el universo de la Ciudad Letrada, enriquecido sobremanera con la entrada en los estantes, hace ha 25 años, de editoriales como la propia Unicornio y, al menos una como esta en cada una de las provincias cubanas y el municipio especial Isla de la Juventud, también iniciativa de Fidel.
El 31 de marzo, día del libro cubano, alguien aseguró que este ha sido el mejor invento en toda la historia humana. Puede ser polémico tal criterio, pero no seré yo quien me encargue de desmentirlo.



