El premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, inmortalizó al pueblo de «Macondo» en su obra maestra Cien años de soledad. Sin embargo, este lugar ficticio trasciende el tiempo y llega a nuestros días.
En San Antonio de los Baños, existe un barrio con esta denominación. Se ubica en el Consejo Popular Oeste Rural. Allí se respiran deseos de trabajar. Gente llana, humilde y laboriosa que enfrenta el día a día impuesto por las difíciles condiciones provocadas por el cerco económico, comercial y financiero del bloqueo imperialista.
Allí, en este consejo popular, se desempeña como delegada y presidenta, una mujer con resiliencia. Una revolucionaria cabal que enfrenta las mismas vicisitudes diarias de sus electores. Ella busca soluciones, se concientiza con las problemáticas de su comunidad y marca diferencias entre sus semejantes.
Su nombre es Esperanza Faure. Mujer rural que sabe del sudor en el campo, la gestión para llegar a las familias vulnerables y la atención a niños del proyecto Patria.
Por estos días, recibió la noticia de haber sido elegida para un encuentro con el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a propósito del nuevo aniversario de la creación de los Organos Locales del Poder Popular.
Conocerla fue un verdadero privilegio. Conversar con Esperanza, permite descubrir la integridad e intransigencia de una federada, vecina, delegada y mujer, que sabe encontrar soluciones donde otros no las visualizan.
¿Qué significa para Esperanza, el encuentro que sostendrá con el Presidente?
«Es algo único para mí y agradezco a los que me tuvieron en cuenta para este alto reconocimiento. Estoy ansiosa por que llegue ese día. Será el próximo sábado 31 y estaré allí, frente al hombre que decidió sostener los logros de mi país, a pesar de todas las dificultades que atravesamos».
¿Qué le dirías en nombre del Ariguanabo?
«Le diría que puede confiar y contar con el pueblo de San Antonio de los Baños. Que la gente humilde de mi Consejo Popular Oeste Rural, lo apoya en cada decisión tomada para bien del país y que las palabras del General Raúl Castro Ruz, se hacen realidad cada día: » Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá».
Esperanza hace honor a su nombre y desde la comunidad donde vive inspira optimismo en sus proyecciones como mujer rural y delegada. Lo sabe la población que la eligió y confía en ella. Por eso, desempeña estas funciones desde hace 11 años, cuando asumió el cargo en 2015.
En este período logró facilitar a sus electores un espacio infantil para el juego, el traslado de los niños a la escuela en el municipio cabecera y la actuación del movimiento de artistas aficionados de la casa de cultura junto a los profesores del Índer, para el sano esparcimiento de los pobladores.
También la presencia segura y con calidad de la leche fluida, para los menores de siete años. Así como la atención a los mayores de sesenta, con los productos básicos que se les asignan.
El «Macondo» de Esperanza Faure, es real. No es una novela para leer o tomar como material de estudio. Es el espacio rural que muestra el ir y venir de su gente, con sueños, ilusiones y proyectos posibles de alcanzar. También el lugar del Ariguanabo, donde encuentras al guajiro que labra la tierra junto al cantío del gallo y el maestro o médico que cumple su labor social a pesar del cruel bloqueo imperial.
Al preguntarle a Esperanza, cuánto tiempo le resta en sus funciones como delegada y presidenta del Consejo Popular Oeste Rural, no titubeó en responder con seguridad.
«Eso no lo sé. Estaré a disposición de mis electores mientras ellos lo decidan. Me debo a sus intereses.
Humildemente trato de resolver cada planteamiento para mejorar su nivel de vida. Estaré mientras confíen en mi trabajo.
Soy de las que no pierde la fe en un mañana mejor. Por eso creo, sin ninguna vanidad ni autosuficiencia, que sé llevar con hidalguía y orgullo mi nombre. Esperanza.



