Como bien asegura el lema que acompaña la jornada, a propósito del Día Mundial del Adulto Mayor, “Celebrando la vida, honrando la experiencia”, transcurrió la mañana de este jueves en la Casa de Abuelos de Mariel, institución que acoge a 20 personas de la tercera edad.
Al equipo de esta entidad -fundada el pasado mes de enero-, se sumaron trabajadores del sector de la Salud, del Centro Universitario Municipal (CUM), el Museo, Cultura y Deporte, entre otros organismos que mantienen un estrecho vínculo con la casa, para compartir un tiempo dedicado a quienes merecen todo nuestro respeto y atención, además de constituir una valiosa fuente de sabiduría.
Miriam Sánchez, quien está al frente de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades (Prosalud) en el territorio, destacó en la apertura del encuentro la relevancia de esta celebración.
En tanto, Ana Orta, una de las abuelas que acuden a diario a la instalación, dio lectura a un poema concebido a propósito de la fecha por Ramiro Victores, uno de sus compañeros, y Marlén Hernández, la trabajadora social que los atiende, también se sumó con otra iniciativa para homenajearlos.
En representación de la Cátedra del Adulto Mayor, la profesora Miriam Orta, directora del CUM de Mariel, intervino en la actividad. “En la actualidad, casi 700 millones de personas en el mundo son mayores de 60 años. Para 2050 las personas de 60 años o más serán 2 mil millones, esto es más del 20 por ciento de la población mundial. El envejecimiento poblacional no es un tema ajeno a nuestro país, donde se buscan alternativas para que el adulto mayor tenga una vida feliz, agradable y activa”, dijo.
Durante el desarrollo de la actividad se hizo entrega de un reconocimiento a la Casa de Abuelos por haber sido declarada centro enérgico-saludable, como parte del movimiento de municipios, ciudades y comunidades por la salud.
La jornada reafirmó el valor de crear espacios, donde las personas mayores se sientan acompañadas, escuchadas y reconocidas. Fue una oportunidad para honrar sus experiencias y renovar el compromiso de las instituciones y la comunidad con su bienestar, porque celebrar la vida también es cuidar y aprender de quienes nos han transmitido sus conocimientos y sabiduría.



