Conocer al joven Abraham Gato Pérez, fue coincidencia y a la vez oportunidad. Indagar en las interioridades de un hombre de pueblo, que logra el encendido de las viviendas cuando termina de montar un transformador, fue un privilegio.
Lo encontré laborando como liniero en el poste de la avenida 57 entre 78 y 80 en San Antonio de los Baños. Realizaba la tarea más peligrosa y difícil de los obreros de la Organización Básica Eléctrica. Colocaba dos transformadores de 50 Watts que colapsaron dejando sin servicio, por espacio de 65 días, a un grupo de clientes.
Desde las alturas del poste, Abraham hacía señalamientos al conductor de la grúa para que colocara el transformador en el lugar correcto. Solicitaba pinzas, tornillos y otros insumos necesarios para hacer el trabajo de forma perfecta. Con minuciosidad, paciencia y toda la protección posible, realizó cada uno de los pasos. Entonces dejó lista la conexión del ansiado equipo eléctrico, para brindar servicios a las 98 viviendas afectadas.
Al descender del poste, y después de recibir la atención de los vecinos de la circunscripción 43, encabezados por la delegada, quienes le ofrecieron agua y café a toda la brigada, el joven de 30 años, accedió con gusto a conversar con los lectores de nuestro periódico. Al preguntarle por qué escogió este peligroso trabajo, no dudó en responder.
“Siempre me gustó el peligro. Arriesgarme y probar mis potencialidades era para mí un placer. De niño, allá en mi natal Pinar del Rio, subía a las matas, «tarequeaba» cualquier equipo eléctrico y nunca tuve miedo a la alta tensión, ni a las alturas. Eso me elevaba la adrenalina”
Con solo dos años de experiencia como liniero, Abraham Gato Pérez, ya cuenta con algunas misiones importantes. Entre ellas formar parte de la brigada de linieros de Artemisa, que estuvo en Santiago de Cuba, cuando el paso del huracán Melissa. También lo hizo cuando Rafael, azotó el territorio artemiseño.
“Esas fueron dos pruebas de fuego que vencí sin problemas y con tremendo orgullo. Resultaron más de cuarenta días de incesante labor, allá en Santiago. Dolía ver tanto desastre, pero a la vez sentía orgullo de contribuir con mi modesto aporte. Lo mismo sucedió aquí en Artemisa, sobre todo en la zona de Candelaria, San Cristóbal, Alquízar, Bauta y aquí en el propio San Antonio de los Baños. Nosotros también fuimos un ciclón humano y en el menor tiempo posible, logramos regresar el fluido eléctrico a todos los afectados y hacer que tuvieran un mejor nivel de vida”
¿Cómo se describe una jornada de un liniero?
“Muy intensa. Lo de nosotros es de campana a campana, como decimos los cubanos. En la brigada todos estamos listos desde las cinco de la madrugada. A veces son las diez o las once de la noche y no hemos terminado. Es una realidad que en muchas ocasiones las personas no valoran. A veces hablan sin saber, desacreditan nuestro trabajo y hacen comentarios que duelen y molestan. Ahora mismo terminamos aquí y vamos en busca de otro transformador para colocarlo en Etecsa, que también tiene afectaciones. Nosotros no decidimos dónde se coloca este o aquel equipo y eso a veces no se entiende”
¿Y los ratos libres, cómo los ocupa Abraham?
“Soy un joven como otro cualquiera. Me gusta la música, el baile, tomar unos traguitos con amigos, ver una buena película y compartir con la gente del barrio, esa que admira mi trabajo y al igual que yo, a veces tampoco tiene fluido eléctrico. Tengo los mismos problemas que cualquier cubano, pero sigo «fajao» en la pelea diaria. Cada misión que termino con éxito junto a mis compañeros, es de gran satisfacción para mi”
Este liniero de elite, demostró que lo aprendido en su formación no fue en vano. Al concluir la colocación de los dos trasformadores y mientras conversábamos, su compañero Michel, también liniero, pero de más experiencia, le comentó que solo estaba activa la fase de 110. Abraham, pidió unos minutos, volvió a subir al poste y puso a funcionar la 220.
Al regreso fue al camión, depositó los equipos de seguridad, las herramientas y dijo con alegría:
“Ya tienen el servicio que tanto ansiaban. Ahora pueden ver las novelas y la Serie Nacional de Béisbol que empieza el domingo. Una vez más estoy feliz de hacer lo que me gusta”. Tomó otro poquito de café y con una sonrisa pícara se despidió diciendo que Pinar del Rio, sería el campeón de la pelota cubana.


