Ocho operaciones consecutivas e igual número de donaciones de sangre necesitó el hijo menor de Raquel Cabrales. Con trece años de edad sufrió una caída jugando fútbol que le ocasionó una infección en la cadera y derivó en una osteomielitis en la cabeza del fémur derecho. Durante un año no pudo caminar.
“Yo sufrí muchísimo con mi hijo y cada vez que tuvo que ir al salón, siempre hubo una donación de sangre disponible, por eso, hoy extiendo mi mano para ayudar a quien pueda necesitarlo”, asegura Raquel, quien, recientemente, se convirtió en donante.
En el Banco de Sangre de Mariel, donde este mes se han realizado más de cien donaciones con motivo del centenario del Comandante, coincidimos con esta mujer agradecida. Allí también estaba Emilio Zayas, que a sus 61 años ha protagonizado este gesto tan humano y altruista más de cuarenta veces.
“Comencé a los 19 años: mi papá tuvo que operarse y hacía falta una donación. Al poco tiempo, cumplí misión en Etiopía durante dos años y medios, y allá también debí hacerlo en tres oportunidades”, afirma y recuerda un momento que lo marcaría cuando se desempeñaba como agente de Seguridad y Protección en el hospital de Guanajay.
“Me encontraba haciendo guardia, justamente, en el área exterior de la sala de preparto, y enseguida fueron a verme. Era un parto de alto riesgo, la embarazada tenía 46 años y necesitaban urgente una donación; incluso, la conocía, cómo no iba a acceder. Son gestos solidarios que nos conmueven”, asevera.
Por su parte, Erick Williams Rodríguez, es donante universal y a sus 30 años acumula más de 20 donaciones. “La primera fue a los 16. Me contactaron desde el hospital de Artemisa, porque mi grupo sanguíneo es O positivo, y se necesitaba en ese momento. A pesar de mi juventud lo entendí y me convertí así en donante”.
Tanto Raquel como Emilio y Erick laboran actualmente en la Empresa Servicios Logísticos Mariel S.A., uno de los dos centros del territorio que se propusieron llegar a cien donaciones con motivo del centenario de Fidel.
“Durante este mes se han realizado un total de 119 donaciones de sangre en el municipio y ha sido significativo el aporte de esta empresa. En la última etapa, también ha destacado Servicios Portuarios Mariel, cuyos trabajadores desde finales del mes de mayo dieron los primeros pasos para arribar a las cien donaciones antes del 13 de agosto”, comenta la licenciada en Enfermería Araysa González, responsable municipal de este programa.
Donar sangre es un acto de solidaridad capaz de salvar vidas y devolver la esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles. La voluntad y la sensibilidad de cada donante hacen posible ayudar a quienes más lo necesitan. Cada donación cuenta y puede marcar la diferencia para un paciente y su familia.





