La Copa Mundial de Fútbol masculino de selecciones nacionales llega a su fin. La pasión inició el 11 de junio y este domingo 19 de julio conoceremos al campeón.
Cuarenta y ocho equipos representativos de sus países han animado esta fiesta internacional del balompié, con tres sedes al norte de nuestro continente.
En Cuba la hemos vivido diferente esta vez. Aunque la televisión cubana volvió a transmitir de manera gratuita la mayoría de partidos, las complejidades energéticas provocan largos apagones y hasta dificultades con la señal digital y analógica en muchas provincias. Las soluciones para no perderse los detalles aparecieron también; en algunos sitios mejor pensadas, pero la solidaridad y la empatía han jugado su rol entre vecinos, amigos y conocidos para disfrutarlo juntos.
Más que un deporte de multitudes, sabemos que al espectáculo alrededor de un balón le mueven resortes e intereses a miles; aun así, el aficionado se aferra a los 90 minutos y más de cada juego, como si nada en ese tiempo fuese a «manchar la pelota», tal cual pretende el legendario Víctor Hugo Morales en sus reflexiones postpartido.
A semifinales llegaron las cuatro primeras selecciones del Ranking FIFA por primera vez en la historia del torneo y el debate se instaló.
España, Francia, Inglaterra y Argentina están porque hicieron los deberes, lo necesario para ganar, de paso emocionar a parciales y extraños que gustan del deporte más universal.
El uso de la tecnología en el sistema arbitral enciende las conjeturas y análisis diversos aparecen, los errores pueden ocurrir, pero es absurda toda teoría sobre conspiraciones a favor o en contra de tal o más cuál seleccionado.
La organización del evento no puede por mucho que se empeñe llevar a instancias decisivas a equipo alguno por oscuros propósitos. Lamentablemente en tiempos de Internet se confunde la manipulación con la polémica.
Sin más, las delicias de un España – Francia y un Inglaterra – Argentina, quedaron servidas para degustar y quien no se apreste a disfrutarlas se pierde un valor histórico de esta fiesta mundial.
Los ibéricos con una solidez defensiva y el aplomo de campeón de Europa dicen no temer a unos galos que lucieron insaciables a la ofensiva y son súper favoritos una vez más, pero España le había vencido tanto en la Euro como en la reciente Liga de Naciones.
Por su parte, el Argentina – Inglaterra es un clásico del orgullo en Latinoamérica, porque Diego Maradona marcó contra los ingleses el mejor gol en la historia de los mundiales y también «la mano de Dios» en 1986. Por los pibes de Malvinas, dicen otra vez los argentinos en una pegadiza canción. Tuvo otros capítulos lejos del estadio Azteca, si no, no habláramos de clásico, pero ahora está Messi ante el suyo y es uno de los atractivos del duelo. A sus 39 años parecería que la pulga ya tiene poco que demostrar.
Usted disfrute lo que queda por vivir. Cada cuatro años esto que es el fútbol se cuela durante un mes en nuestros días y parece la cosa más importante, sabemos que no lo es, pero nos hace sentir de un modo que no podemos controlar.
Tenga la certeza de la conexión con muchísimos seres en un tiempo estimado de 90 minutos, un goce colectivo o un sufrimiento brutal, y en todo caso: una misma pasión. Solo siéntela, sin tratar de entender, así se viven las pasiones de verdad.



