El 5 de junio es para la historia combativa y cultural de Artemisa, un día de privilegio en el calendario. En San Cristóbal nació ese día, en 1922, Eduardo García Lavandero, uno de los patriotas más representativos del período de lucha insurreccional contra la tiranía batistiana.
No son pocos los que tienen a García Lavandero como nacido en el municipio de Artemisa, pues desde pequeño su familia pasó a residir en la Villa Roja, donde cursó estudios hasta el bachillerato, fue presidente de la Asociación de Estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza y se inició como militante de la organización Acción Revolucionaria Guiteras.
Con residencia en Artemisa fue alumno de la Escuela de Aviación Civil, trabajó en el puerto de Mariel, fue agente del Buró de Actividades Enemigas, trabajó como bodeguero, comerciante de tabacos y construyó una familia.
Su intensa actividad revolucionaria, desplegada tras el golpe de estado de Fulgencio Bautista en 1952, lo obligaron a pasar a la capital del país y de allí al exilio debido a la persecusión policial a la cual se le sometió.
En esta etapa hizo amistad con Evelio Prieto Guillama. Juntos participaron en misiones de compra y traslado de armamentos a Cuba, ejecución de atentados a militares criminales de la tiranía y en varios sabotajes que conmocionaron a la capital. Memorable resultó el que realizaron contra la agencia de autos Ámbar Motors, en 23 e Infanta, en El Vedado, inutilizando la tercera parte de los carros de la policía.
Crucial fue para ellos conocer y unirse a José Antonio Echeverría, líder de la FEU y presidente del Directorio Estudiantil Revolucionario. García Lavandero no participó el 13 de marzo de 1957 en el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj. Estaba fuera de Cuba en otras misiones; sin embargo, en el extranjero gestionó la compra de una parte de las armas y municiones empleadas en aquellas acciones. Algunas, antes de trasladarlas a La Habana, las mantuvo escondidas en un taller de mecánica de Artemisa, ubicado en la intercepción de las calles Maceo y B (Frente a donde hoy se encuentra ubicado el organopónico atendido por el Sector Militar de la localidad).
Su ayuda fue clave en la protección de varios sobrevivientes del ataque a Palacio que pudieron salir del país y en la creación de condiciones para organizar la expedición del Scapade, que llegó a Cuba por Nuevitas, el 8 de febrero de 1958, internándose luego en el Escambray villareño para abrir el frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo marzo, con Fauré Chomón como jefe.
En propio García Lavandero vino en esa expedición y estuvo entre los fundadores del frente. No pudo quedarse allí como guerrillero y partió de nuevo a la línea de la clandestinidad. Refugiado en una lavandería en la calle Vapor, murió en enfrentamiento directo con fuerzas policiales. Pudo herir a dos de sus adversarios, antes de ser víctima de 50 disparos sobre su cuerpo.
La música anida y festeja en Artemisa el 5 de junio. Ese día de 1955 nació en El Brujito, Candelaria, Fernando Borrego Linares, conocido en el ámbito musical como Polo Montañés, compositor y cantante de relevancia internacional, con una carrera artística tan meteórica como fascinante.
Vio la luz en un paraje intrincado de la Sierra del Rosario, marcado por el signo del abandono y la pobreza. Mas, vino al mundo dotado de talento y musicalidad para darle voz y melodía a la montaña. Primero, en guateques y otras festividades locales con el grupo «Cantores del Rosario», después, en espacios culturales de Las Terrazas de donde un empresario de visión amplia lo llevó a escenarios nacionales y más tarde a las plazas y disqueras de mayor exigencia y prestigio en el mundo.
Pudo dar el gran salto al estrellato, porque aún iletrado, alzó la formación autodidacta al plano de la estelaridad, componiendo canciones e interpretándolas con maestría y ritmos nunca antes escuchados, fuera de toda clasificación de género para los más avezados especialistas. Así conquistó el mundo el hijo de Lucrecia y Julio, el humilde cantor tractorista, carbonero, machetero y ordeñador de vacas que habitaba en mísero bohío en la Cañada del Infierno.
Tanto y tan bueno fue su trabajo musical, que alcanzó el Olimpo de la popularidad y los premios mayores en tiempo inesperado. Solo otros dos cubanos antes que Polo, habían alcanzado dos discos de Platino. Lo hizo con sus primeras incursiones discográficas: «Guajiro Natural» y «Guitarra Mía».
Renombrados artistas de medio mundo se acercaron a Polo y cantaron con él. De Cuba, principalmente los integrantes del Buena Vista Social Club. Entre los de fuera: Dany Rivera y Rubén Blades. Las salas de concierto, estadios y teatros se desbordaron de publico en todos los confines: Italia, Costa Rica, Portugal, Bélgica, Colombia, Ecuador, Holanda, México.
Solo la muerte prematura y accidental pudo poner fin a una exitosa carrera artística que nadie podía asegurar dónde tendría sus límites. La muerte de Polo Montañés, el 26 de noviembre del año 2002, puso luto en el pecho y en los hogares de millones de cubanos.
Su vida y obra inspiran publicaciones de libros, festivales, programas de radio y televisión. Una estatua de cera en Bayamo intenta mantenerlo vivo, todavía hace música buena el grupo que lleva su nombre y se hace cada año en Artemisa un jolgorio en su nombre.
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