El rodillo sube, entinta, embarra el plato, el molde e imprime. Durante más de 15 años la secuencia, proveniente de las viejas máquinas de imprenta tipográfica Minerva, ha pasado millones de veces ante los ojos de Niurka Santines Naranjo, como tipógrafa impresora, en la imprenta El Cartel de Alquízar, adscrita a la Empresa Territorial Comercializadora del Libro.
Cuenta la operaria, que el mes de noviembre de 2024 le puso un alto a sus labores, cuando el huracán Rafel destruyó casi por completo el local ubicado en avenida 91 entre calle 94 y 98 A. «Hoy, después de ocho meses de intensas funciones de reparación, nos devuelven un espacio totalmente renovado, muy superior en confort a lo que teníamos antes».
La obra quedó inaugurada oficialmente como parte de las celebraciones en el territorio por los 15 años del Grupo Empresarial Artemisa (GEA). Un simple recorrido por sus área permite acercarse a la historia de esas enormes máquinas de hierro, surgidas allá por los años 1860, y al reencuentro con una labor casi perdida: el operario de cajas tipográficas o cajista.

Felicia Fernández Moré ha asumido este rol por más de 25 año y es la única en Artemisa y Mayabeque calificada para hacerlo, por lo que su presencia en la imprenta alquizareña es también una reliquia.
Tarjetas de estiba, recetas de óptica, certificados de defunción, tarjetas de salario, submayores, registros contables, controles de firma, licencias de higiene son algunos de los modelos que esta mujer, de entrada edad, confecciona minuciosamente teniendo en cuenta las tipografías adecuadas y las exigencias del cliente. «Quizás el mérito mayor está en que estos moldes deben montarse al revés de como solemos leerlos», recalcó Julio César Yoquis Ramos, director general de la Empresa.

«Ahora nos resta volver a contactar a nuestros antiguos clientes aunque, para beneplácito nuestro, muchos esperan ansiosos retomar las relaciones que existían. Son muchas las expectativas que tenemos tras la reinauguración de El Cartel, sépase que se trata de una unidad que antes de su parada generaba ingresos por los 400 mil pesos mensuales», agregó Yoquis Ramos.
La imprenta alquizareña, desde su fundación, ha tenido dentro del propio municipio unas siete u ocho sedes; pero en ninguna resplandeció jamás como lo hace hoy, precisó Joel Castro Pérez, fundador quien retoma también sus labores dentro de este pequeño colectivo como guillotinista.

«Con esta reapertura, a la Empresa Territorial Comercializadora del Libro, le quedan solo siete instalaciones por reparar, de 31 que posee . Es la empresa, dentro del GEA, que más se ha transformado y la que más obras ha recuperado dentro de nuestro proceso inversionista. Estamos en presencia de un colectivo unido, con un acto sentido de pertenencia que Julio ha sabido guiar muy bien hacia la obtención de importantes resultados económicos», sostuvo Raiza Pérez Suárez, directora de Energía y Equipos del GEA.
Durante el encuentro de reapertura se homenajeó la labor de Mileidi Domenech Suárez quien por muchos años fungiera como administradora del local, así como a las brigadas de mantenimiento constructivo de Alquízar y Güira de Melena, a todos quienes pusieron sus manos para regresar el sonido de las máquinas de la imprenta El Cartel.



