Amanece y casi no hemos dormido, la falta de energía eléctrica en toda Cuba provoca noches más cortas cerca de la almohada, también estrés cotidiano e insatisfacciones a muchos, pero hay algo intrínseco en esta manía de ser cubanos hasta los huesos, que nos hace levantarnos para guerrear otra jornada.
¡Vamos a trabajar! Y en cada consulta hacen hasta imposibles para salvar vidas, en las aulas se las reinventan para enseñar letras y números; mientras en otros sitios, a veces pasan desapercibidos, quienes rehabilitan ancianos, plantan cultivos, venden otros; incluso, en medio de la curva de precios e inflación que va cuesta arriba, con pasarelas de pagos inmóviles y otros tantos tropiezos.
Pero en medio de todo, que haya una manera de darse la mano, de exigir respeto por todos y cada uno de los seres humanos, de plantar banderas a favor de una historia que no tiene vuelta atrás, de poner al amor y la igualdad de frente, y hasta de cambiar, de empezar, pero con nosotros mismos y nuestros esfuerzos, es la posición más valiente que ha escrito un pueblo en el orbe.
Cada quien que desee defender la paz de los suyos, los niños jugando en un parque o el trasplante de riñón a quien tiene sentimientos como monedas, debe ser hoy y ahora, lo de cumplir con perfección lo que corresponde donde estemos, porque hay que aprovechar las reservas, si queremos sostener la Revolución del 59.
Más que hablar de lo que gozamos, de carencias y burocracias aún lastimándonos el alma, pensemos en lo que hacemos en la cuadra, el colectivo laboral o cuanta afiliación nos envuelva. ¿Será suficiente?
Esta Cuba, tu pedacito en ella, que es Artemisa o el mismísimo barrio o centro de trabajo donde compartes, revive con tu aporte. Nunca pienses que es insignificante esa gota, piensa que el mar sería menos sin ella.
Y entre todos, los que nos levantamos cada día a sentarnos a esperar que anochezca o a sudar la vida, están los sueños de un país que se edifica con poquitos de lealtad.
Nadie vendrá a hacer esta Isla caribeña mejor de lo que nosotros podemos y debemos. Nadie la admira y quiere tanto como quienes, no solo nacimos en ella, sino que nos quedamos a sufrirla en contextos de bloqueos, pero también a adorarla por su paz rebelde.
¿Entonces? Este día tiene de tus empeños. Abre tu puerta, toca la del lado. Construye…, no esperes a mañana que el hoy es urgente. ¡Por esta Patria y por quienes han dado tanto por ella, nunca podemos permitirnos llegar tarde!

