Al sur de la provincia está la llamada “capital de la papa”, cuna de grandes artistas como Pancho Amat. Disfrutar de su gente es saberse guajiro, arquitecto del surco rojizo y la fértil tierra, y también de las musas que danzan intrépidas en el talento de la niña Mía Alicia Rodríguez Valle.
Con apenas un año y medio y ya mostraba aptitudes para la actuación, mientras era protagonista entre los niños del salón en el círculo infantil Gotica de miel. Nació con el ángel de ser artista y lo exteriorizaba con facilidad.
Hoy es ejemplo y orgullo de estudiante, en la primaria Manuel Ascunce Domenech. Es original, dueña de cada matutino mientras actúa por alguna efemérides. Sale a escena, se muestra espontánea, gigante, natural, simulando las palmas que acompañan la entrada a su pueblo. Sin saberlo, se envuelve en la inocencia de sus diez años.
Danzar, declamar y darles vida a diversos personajes, hacen de la pequeña artista su propia realidad. Aprender que el arte es el modo más corto de llegar a la verdad y ponerla, de manera que perdure en las mentes y los corazones, es su legado.
Mía Alicia Rodríguez Valle, puede encarnar a la bailarina española con castañuelas y abanico, también a la mulata de solar, con chancletas de madera y quilla en la cabellera. Afinación y musicalidad, marcan su ascenso en cada presentación cuando canta y su voz enamora. El arte que vive en Mía, le permite ser orgullo para sus padres. Ellos la integran a su propio proyecto cultural comunitario, donde también hace de payasita.
Los premios acreditan su talento, sin embargo, no mancillan la transparencia humana que cultiva desde la cuna. La misma que deja ver a la niña dócil, inteligente, sencilla, sonriente y agradecida. Esto lo saben los jura-dos, directores escénicos y guionistas de televisión.
Mía Alicia ama las fiestas, los gatos y la tranquilidad del hogar. Retrata el cielo y contempla la luna, como espejo donde reflejar los sueños aún por conquistar. El arte que vive en Mía, la trajo a la sala de mi hogar. Disfruté su protagónico en el espacio televisivo Cuando una mujer, donde compartió escena con la actriz Amada Morado y el actor Javier Ponsoda, además de su mamá, Nachy Valle, mujer de teatro, que cultiva en ella, el amor por las artes.
Mía Alicia es mariposa en vuelo. Se empina al infinito y regala su talento a niños como ella, y también a los adultos porque sabe que el arte es como una medicina capaz de sanar y devolver sonrisas.




