He perdido la cuenta respecto a las ocasiones en que he citado esta memorable frase del no menos memorable Vittorio Storaro: ¨La fotografía es la literatura de la luz¨.
Uno puede encontrar cientos de frase que «retratan» magistralmente el arte de la fotografía; pero ninguna, en mi modesta opinión, me parece más exacta que la del maestro Storaro, tres veces ganador del Premio Oscar en el apartado fotográfico por su trabajo en las películas Apocalypse now, Reds y El último emperador.
Desde hace unos días he vuelto a evocar el atinadísimo concepto tras disfrutar pacientemente de la exposición Feeling, fraguada a cuatro manos por los artistas visuales Yoset González Cordero y EricK García Díaz, expuesta en la sede municipal de cultura, en Caimito.
¿El primer motivo para la exposición? Los quince años de fructífera vida de la compañía Nc Dance. ¿El pretexto para la obras que componen esta muestra? El trabajo en escena de la mencionada compañía caimitense, dirigida por Jonnie Martínez Nieves.
Con un encomiable trabajo en blanco y negro, con una sensibilidad y agudeza extremas a la hora de apretar el obturador de la cámara, Yoset y Erick se encargan de entregarnos el alma mágica, tensa y deslumbrante del arte de la danza.
Cada una de las piezas seleccionadas para la expo Feeling, con curaduría del profesor y artista Evelio Sánchez Zayas, es un impacto de belleza en el espectador, una muestra de que el lenguaje de los cuerpos puede expresarlo todo: amor, desamor, desespero, esperanza, alegría, incertidumbre, miedo, deseo, ternura…, sin acudir al apoyo de una sola palabra.
Cuentan que en el mundo del Servicio Secreto y en otros también existen verdaderos especialistas en el oficio de entender el alma de los seres humanos a partir de determinados gestos, a veces imperceptibles para la gran mayoría.
Y es que en verdad la cabeza, los ojos, los brazos, el torso, las manos, la cintura, los pies…suelen decir mucho más de nosotros y del resto de lo que comúnmente imaginamos. La danza, en su bella y vertiginosa realidad, no deja de contarnos menos desde cualquier escenario encumbrado o modesto.
Este magnífico ofrecimiento lo supieron ver estos dos jóvenes artistas artemiseños y le fueron con todo al empeño de sacarle todo el zumo posible a cada propuesta de una compañía en brutal ascenso, imposible de encasillar en uno u otro estilo, más bien abierta de par en par a casi todos los estilos posibles, prueba evidente de preciosa ductilidad.
Si bien tuvo el merecido privilegio de ser la primera en mostrar la expo Feeling, por lo mucho que en valores artísticos representa la muestra de Yoset y Erick bien debería tener espacio en otras galerías de Artemisa y Cuba. Bien lo merecen. No exagero.



