A levantarnos por Cuba, siempre, invita la reciente edición de el artemiseño; una entrada que pone la mira sobre aspectos esenciales de la realidad actual que necesitan transformarse con el esfuerzo de todos.
Así llega el llamado un mayor rigor productivo desde los municipios para lograr el necesario autoabastecimiento.
La habitual sección dedicada al comentario está dedicada a los beneficios que trae para los más jóvenes la entrada en vigor del Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes en Cuba.
A la labor que realiza María del Carmen Herrera Goicochea, trabajadora social en el municipio Caimito, está dedicada una de las historias de vida que llegan usualmente en nuestras páginas centrales.
El reportaje vuelve sobre la importancia para la familia cubana de las instituciones de la Primera Infancia, en especial para las madres trabajadoras. Sin embargo, ¿confluyen estas en igualdad de posibilidades y oportunidades? ¿La prioridad está donde acude la mayoría?
En las notas culturales destaca el rápido crecimiento lírico de la escritora bautense Mireysy García Rojas. También con profunda tristeza anunciamos sobre el fallecimiento la doctora Araceli García-Carranza Basett, quien fue la bibliógrafa más importante de Cuba.
La contraportada amplía sobre el uso de bloques de adobe y bóvedas de ladrillos para fabricar viviendas, dos técnicas casi perdidas en el tiempo, que hoy se levantan en Artemisa con apoyo internacional.
Recuerde que esto es solo un breve resumen. Todo el contenido te lo dejamos a continuación:

