“Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la COVID-19” es el tema anunciado por la ONU para el Día Internacional de la Mujer. Estudios recientes han demostrado cómo la pandemia sacó a relucir la desigualdad de género.
Las féminas son las más desfavorecidas, un esquema que se repite una y otra vez. Muchas madres se han visto obligadas a renunciar a sus trabajos o reducir horas, pues deben encargarse del cuidado de los hijos. Incluso el teletrabajo ha originado una sobrecarga de labores y responsabilidades dentro del hogar.
A pesar de estas situaciones se hacen esfuerzos por parte de las mujeres y las niñas del mundo para hablar de igualdad y de la recuperación de la pandemia.
Hemos estado en la primera línea del combate contra el virus, en zona roja como doctora, enfermera o personal de la Salud; en casa cuidando a los más pequeños o a los ancianos, desde el aula virtual o física, en los estudios para encontrar una vacuna.
«La mayoría de los países que han contenido los efectos de la pandemia de la Covid-19 y reaccionan con más éxito ante sus impactos sanitarios y socioeconómicos están dirigidos por mujeres. Por ejemplo, las jefas de gobierno de Dinamarca, Etiopía, Finlandia, Alemania, Islandia, Nueva Zelandia y Eslovaquia han recibido un gran reconocimiento por la rapidez, la decisión y la eficacia de su respuesta nacional ante la enfermedad«, según datos del sitio online de la ONU.
La contribución femenina hoy es un hecho, continuar enfrentando una pandemia sin precedentes a nivel mundial, no se puede hacer sin líderes femeninas.

Eliminar micromachismos, celebrar la igualdad de género, desterrando hechos como el acoso a nivel laboral y callejero. Propiciar los espacios de expresión plena, son algunas de las acciones no sólo para este 8 de marzo, sino para todo el año.
Porque no podremos hablar de igualdad, de empoderamiento, mientras persista la violencia, un reparto desigual de las responsabilidades domésticas, diferencias salariales o se carezca de perspectivas y enfoques para integrar las visiones de las féminas a todo el ámbito de nuestra sociedad, de ahí el seguir distinguiendo a la mujer cubana, la cual con su ejemplo da muestras del cambio posible para equilibrar al mundo.
Graduada en Periodismo de la Universidad de la Habana, el mejor oficio del mundo, en palabras del Gabo, me eligió por casualidad y desde entonces andamos juntos de la mano; aunque lo hago desde un medio escrito, el periodismo digital me cautivó.
En este bregar mi compromiso es con la verdad y el público lector. Prefiero las historias de vida, como forma de diálogo con seres únicos y el periodismo de opinión.



