¡Veinte años de privación de libertad!, se escuchó dictar en la Sala Penal del Tribunal Provincial de Artemisa, al celebrar el juicio oral de la causa 185 de 2026, este martes 27 de octubre.
El acusado llevó su mirada al techo. Imagino que pensaba en sus dos hijos menores de edad, o quizás en su anciana madre que se desplomó en el banco al escuchar la sentencia, junto a otro familiar de edad más avanzada con las pupilas enrojecidas por las lágrimas. El silencio perduró en el público, integrado por personas que extinguen penas en libertad por ese u otros delitos, quienes asistieron como espectadores al acto judicial.
Al joven de 36 años, del municipio de Alquízar, se le probó el tráfico de cannabinoides sintéticos, droga más potente que la marihuana, conocida como “papelito” o “químico”, que compraba en Marianao, en La Habana, y vendía en esquinas de su municipio, al precio de 200 pesos moneda nacional, por minúsculos pedacitos.
El mayor Wilmer Alonso García, jefe de la Unidad Antidroga de la Dirección Técnica de Investigaciones en la provincia, testificó que, fue detenido en una zona de Güira de Melena, por donde intentaba escapar del seguimiento operativo que sobre él se tenía desde meses anteriores, tras informaciones acerca del sostenido tráfico.

“Ese día, en la mano, dentro de un billete de 20 pesos, cubierto por un pañuelo, tenía 0,93 gramos de cannabinoide sintético, aproximadamente tres papeles, tamaño carné que, al dividirse, representan 666 dosis y según sus efectos en el sistema nervioso central, estas pueden ser consumidas por el doble de personas”, comenta el mayor, quien tiene 16 años de experiencia en investigaciones sobre drogas, de los 17 de servicio en el Ministerio del Interior.
¿Hecho aislado?
“No resulta ser un delito en ascenso, pero sí sostenido y diversificado en todos los municipios de la provincia, desde su introducción en Cuba, a través del narcotráfico aéreo, desde 2011 y es más evidente en las zonas urbanas de Artemisa, Bauta, Alquízar, Mariel, Caimito, Güira de Melena…, declaró Alonso García.
Esta droga, se mezcla con sustancias tóxicas como formol y fentanilo, y caen en la adicción jóvenes que destruyen la familia y se aíslan socialmente, siendo de mayor repercusión en un rango de edades de 20 a 35 años, aunque se han dado casos de adolescentes menores de 15, amplía la Presidenta de la Sala Penal del Tribunal Provincial.
Explica también que según la narrativa del caso, este clasifica en la modalidad agravada, por tratarse de cantidades relativamente cuantiosas a partir de la dosificación de la droga ocupada, y el marco sancionador va de 10 a 30 años de privación de libertad, contenido en el artículo 235.1a).2g) del actual Código Penal; no obstante, al ser infractor primario, sin antecedentes penales, se dispuso una sanción de 20 años de privación de libertad, en consonancia con sus condiciones personales y la lesividad del hecho probado.

Aclara, además que, la ley permite a las partes, dígase la fiscalía y el acusado a través de representación letrada, establecer recurso de casación contra la sentencia dictada.
Asimismo, refiere que el Código Penal también prevé sanción de cuatro a diez años de privación de libertad, para quien, de cualquier modo, gestione el uso de drogas ilícitas o sustancias de efectos similares; operen, administren, dirijan locales y viviendas destinadas a que se consuman; a los fabricantes, transportistas y distribuidores de equipos, materiales o sustancias precursoras…
Moraleja de un químico
El modus operandi de los traficantes de drogas siempre deja huellas, impacta en el normal desarrollo de la comunidad, y se evidencia en los últimos tiempos una participación más consciente de la población, en denuncias ciudadanas por diferentes vías, dado el efecto indeseable de este tipo de consumo, que en el caso de cannabiméticos sintéticos, es unas 100 veces más fuerte, que, al consumir marihuana, señalan los especialistas.
En la provincia se han dado casos de intoxicación y otros malestares graves por este químico, atendidos en entidades de Salud Pública, porque sus efectos nocivos pueden significar hasta peligro para la vida, al igual que al consumir metanfetamina, droga en forma de pastillas, polvo o cristales a trocitos, llamados hielo o cristal.
Nunca será suficiente el diálogo en la casa, la escuela, el barrio, acerca de estas drogas, ya no tan nuevas, pero con igual intolerancia a su consumo en Cuba.
Prevenir siempre es mejor que lamentar, y cuando enfrentamos un proceso judicial como el de este alquizareño, por traficar drogas en su pueblo, no solo el incautado va detrás de las rejas, también las esperanzas de sus familiares más cercanos.

