Deisy y Lázaro son dos trabajadores bancarios que han dedicado más de media vida a la sucursal 1352 del Banco Popular de Ahorro (BPA) en San Cristóbal.
Ella, Deisy Peguero Castillo, graduada de Técnico Medio en Finanzas, es fundadora. “Comencé a trabajar en la institución el 11 de septiembre de 1981, en el Departamento de Economía; entonces éramos un área anexa del Banco Central de Cuba pues fue el 16 de mayo de 1982 que pasamos a ser Banco Popular de Ahorro. Desde ese entonces muchas cosas han sucedido.
“La labor del banco es muy rigurosa; aquí he pasado casi por todos los puestos de trabajo: cajera, comercial, gerente… desde los 19 años aprendiendo y enseñando en todas las áreas. Ahora soy gestora de operaciones bancarias y entre mis funciones está hacer las tarjetas magnéticas. “He estado dentro del sistema bancario durante 45 años, esta es mi casa, sueño con ella. De hecho, me jubilé y me reincorporé porque no me adapté a estar lejos.
“Atendemos a los clientes con placer, prestamos un servicio que no siempre es fácil, pero el que trabaja con la población, al asumir su rol de servidor público, tiene que dejar sus problemas atrás cuando tiene a los usuarios delante, brindarles una sonrisa con la mejor dedicación y paciencia.
“También debemos dominar el contenido, estudiar mucho los manuales, porque van cambiando las normas y debemos explicar los procedimientos del modo más correcto posible y tratar de satisfacer la necesidad de quien acude a la institución”.
Respecto al proceso de bancarización, lo define como “un proceso indiscutiblemente positivo” cuyos principios funcionales no son para nada nuevos en el mundo, pero que “ha generado incomprensiones” en lo fundamental por la tecnología, que no es la idónea.
“La conexión y otros problemas con la infraestructura llegan a generar inconformidades, y hay que explicar muy bien las causas de las dificultades y dar un trato adecuado, siempredesdelaamabilidad, enespecialconlos ancianos.
“Me ha gustado atender público siempre, aunque fui gerente del área comercial y en un momento triste para nosotros, tras el fallecimiento de uno de los directores del centro, asumí la dirección, tarea bien compleja, porque mantener la armonía requiere un liderazgo genuino, debes hacerte entender y comprender por todos para que el cumplimiento de las tareas no ocurra por obligación o imposiciones”, aclara.
Deisy ha enseñado aquí a varias generaciones. “Con los más jóvenes te sientes como la hermana mayor y el alumno va siendo también como un hijo”.
Lázaro Muñiz Rodríguez es otro de los bancarios consagrados de esa sucursal. Comenzó en 1985 el 1 de julio y recuerda bien cada detalle.
El inicio del camino no fue precisamente en San Cristóbal, sino en San Juan y Martínez, en Pinar del Río.
Entró a formar parte del departamento de Vivienda, en lo que actualmente es el departamento de Créditos.
“Vine para San Cristóbal en el año 2010 y esperé por más de un año una plaza en esta sucursal; viviendo aquí, todavía trabajaba allá en BPA, porque no quería cambiar mi trabajo de hombre del banco por ningún otro. Me pasaba la semana alquilado en San Juan y venía a mi casa solo los fines de semana, hasta que en noviembre de 2010 antré aquí y hasta hoy he permanecido.
“Comencé como cajero y lo he hecho con gusto, creo que lo seguiré haciendo el resto de tiempo que me quede. Frente al cliente siempre, nunca he tenido un problema con nadie, todo ha fluido adecuadamente en mis 41 años de experiencia”, asegura.
Añade que “la bancarizacón, puede que no todos la perciban o reciban con agrado, pero ha traído beneficios y para los trabajadores bancarios ha sido favorable también. Poco a poco las ventajas se irán comprendiendo. A la hora del pago, por ejemplo, las transformaciones representan una comodidad. Las cantidades de dinero que debían trasladarse a las empresas y entidades con riesgo de asaltos, ya no las sufrimos.
“Aquí hemos aprendido mucho y nos hemos ido adaptando a las épocas y cambios, han pasado generaciones a las que hemos ido enseñando. Siempre le decimos a los jóvenes cuando entran: el dinero es un papel, papeles de color, no podemos ver en él un objeto deseable, el día que no se vea como un papel, pues mejor no trabajes con él. Para nosotros no vale nada. El trabajador bancario debe ser, sobre todo, una persona confiable, la honradez es el principal valor.
“Esto es una ciencia exacta y tu trabajo depende solo de ti, tu jefe eres tú mismo, la responsabilidad de lo que hagas bien o mal es toda tuya entre las paredes de la caja. “No sé hacer otra cosa que esto, mi familia se ha permeado de esa disciplina y ese rigor. Nuestros hijos lo han heredado. Así lo creo, estamos felices por eso”, concluye.
Ambos, Lázaro y Deisy se han mirado con complicidad luego de esa frase, el deber cumplido es también un código de la comunicación, de la felicidad. Quien está cerca se contagia y para bien



