La panadería de la comunidad José Martí, en San Cristóbal, puso en práctica una innovación para sustituir el diésel, en el sistema de generación de vapor con que cuenta el horno de esta entidad y contrarrestar así el déficit de combustible.
Actualmente, la panadería José Martí, contigua al otrora central azucarero del mismo nombre, asume el pan que se produce en otros consejos populares de manera habitual y la solución para sustituir el diésel por marabú, también responde a la pertinencia de aprovechar al máximo la electricidad en la elaboración, pues está ubicada en un circuito protegido.
Damarys Trujillo Hernández, la administradora del centro, explica el mecanismo: “La idea era crear una fragua, que pudiéramos trabajar con ella usando la leña, pero mantener la estructura original del horno, para retomar su uso cuando las condiciones mejoren respecto al combustible, por eso es un sistema rústico que genera vapor al exterior del horno y no le afecta en nada. Lo que hicimos fue retirar el quemador y poner un conducto con un ventilador para llevar el vapor hacia el interior”.
Los trabajadores intentaron el éxito de esta bóveda para la generación de vapor hacia el horno, hasta encontrar el funcionamiento adecuado después de múltiples pruebas y materiales.
Trujillo Hernández cuenta que primero crearon un horno en forma de fragua y no duró mucho, porque la arcilla utilizada no tuvo el rendimiento esperado. “Tratamos de usar ladrillos de barro, por la cerca-nía del módulo constructivo, pero lo ideal es el uso de cemento refractario. Entonces después de varias opciones y pruebas intentamos crear un material con propiedades similares, mezclando fibra de vidrio con otra arcilla, cemento, etc. y funcionó”.
Más soluciones para cada obstáculo
Llegamos y desde muy temprano había comenzado la transportación de pan hacia las bodegas y organismos priorizados; ahora la insuficiente cobertura de harina de trigo y otros insumos también serán resueltos por medio de alianzas con al menos, un actor económico no estatal.
“Ahora nos estamos asociando con un cuentapropista y pudiera ser que con una mipyme, para tener más posibilidades de materias primas que nos permitan producir más, para que la población pueda acceder a mejores opciones de pan. Ya hicimos contrato, tenemos la ficha de costo hecha y por ambas partes está todo bien definido para comenzar con los suministros y las ventas.
“Estamos haciendo ahora mismo pan para la merienda escolar; también respondemos a la demanda de los organismos priorizados del municipio como el hospital, el hogar materno, el hogar de niños sin amparo parental, entre otros. Muchas veces nosotros lo llevamos en cajas hacia las entidades, porque con-tamos con un coche de caballo”.
La panadería hace unos 15 000 panes a diario, además han variado la fórmula a consecuencia del déficit de materias primas como harina y azúcar; a veces se usan extensores, pero velando por los parámetros fundamentales de calidad.
“Nosotros empezamos la jornada de producción al mediodía, de acuerdo a la meta que tengamos. A la una de la tarde comenzamos a hacer la masa, después le damos el reposo y comenzamos a hornear, con la ventaja de tener leña y que no se va la corriente. Esta panadería se ha caracterizado por no parar ni ante el paso de un ciclón, porque también tenemos grupo electrógeno. Podemos trabajar en cualquier horario, aunque preferimos la tarde y la noche para que el pan esté fresco cuando lo recojan muy temprano”, aclara.
Un colectivo ejemplar
Esta panadería lleva unos dos años asumiendo la producción de otros consejos populares, primero haciendo el pan de Santa Cruz, después elaborando el de la panadería de Los Pinos que presentó problemas con el transformador; así como el de la cabecera municipal con sus dos consejos populares (San Cris-tóbal 1 y 2). También trabaja para las comunidades de López Peña, Fierro y Río Hondo.
Es una de las dos en San Cristóbal con horno de combustible y electricidad, el resto solo tienen hornos eléctricos y están ahora innovando con sistemas para el uso de carbón al interior de los hornos.
La panadería La Maravilla en el consejo popular de montaña, Niceto Pérez, también trabaja con leña, al igual que la dulcería de esa misma demarcación. En ambos lugares también se está haciendo pan para la población.
Llevarlo hacia los destinos del consumo social y a la mayor cantidad de sancristobalenses posible, es la intención del colectivo laboral en un sitio donde nadie queda de brazos cruzados ante la adversidad.


