El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, el cerco energético y las sanciones secundarias impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, así como las amenazas de agresión militar que se cierne sobre la Isla, en el marco de su participación en la XVIII Cumbre de los BRICS.
En su intervención en la sesión abierta BRICS: Construir para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad, el Canciller cubano subrayó que las medidas estadounidenses han generado la disrupción violenta de las cadenas de suministro al país. Añadió que más de 7 mil contenedores, cargados fundamentalmente con alimentos, medicinas y dispositivos médicos, están paralizados en diversos puertos del mundo, pese a que han sido contratados y pagados la mayoría por empresas privadas cubanas.
Asimismo, se pronunció contra el castigo colectivo que impone el gobierno estadounidense contra el pueblo cubano, al que calificó como genocidio silencioso.
El Ministro destacó además el potencial del Grupo para ser un factor de paz y seguridad para todos, desarrollo, justicia y progreso de los países del Sur, indispensable para construir un nuevo orden internacional multilateral, equitativo y democrático, basado en la igualdad soberana de los Estados y el Derecho Internacional.
Por otra parte, en el contexto de esta Cumbre, el Canciller cubano sostuvo fructíferos encuentros bilaterales con el Viceprimer Ministro y Canciller de Tailandia, Sihasak Phuangketkeow, y su homólogo iraní Abbas Araghchi. Con ambos, se destacaron la necesidad de continuar fortaleciendo los vínculos bilaterales y de aprovechar las potencialidades políticas y económicas de esta agrupación de países.
El Canciller cubano agradeció a los países miembros de los BRICS la aprobación de la Declaración que expresa la profunda preocupación del Grupo por la situación en Cuba, provocada por el bloqueo recrudecido y sus efectos adversos sobre la economía cubana, los suministros de energía y el preocupante impacto humanitario en nuestro pueblo; y reitera la necesidad de poner fin a las medidas económicas, comerciales y financieras contra Cuba.
El documento plasma la condena y la oposición de los países BRICS a la imposición de medidas coercitivas unilaterales, por ser contrarias al Derecho Internacional y por sus implicaciones negativas de gran alcance para los derechos humanos, incluidos los derechos al desarrollo, la salud y la seguridad alimentaria, de la población de los Estados objeto de tales medidas.

